elquecomienza
Poeta fiel al portal
Eran unas ondas profundas
que se perdían
entre los abismos de la noche.
Eran voces confundidas
Con los gritos primitivos,
y los gestos que no rendíasen
ni en las ataduras más fuertes.
Eran las músicas perturbadoras,
las que nacían en cuerpo muerto,
las que bailaban en los tiernos
estanques de los cisnes,
de todo aquello que la música
Precipitó.
En un momento la gente tardía,
encontró el cuerpo junto al tuyo,
que nació allá lejos en la cabecera
de un cuerpo suave
esperanzado.
que se perdían
entre los abismos de la noche.
Eran voces confundidas
Con los gritos primitivos,
y los gestos que no rendíasen
ni en las ataduras más fuertes.
Eran las músicas perturbadoras,
las que nacían en cuerpo muerto,
las que bailaban en los tiernos
estanques de los cisnes,
de todo aquello que la música
Precipitó.
En un momento la gente tardía,
encontró el cuerpo junto al tuyo,
que nació allá lejos en la cabecera
de un cuerpo suave
esperanzado.
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