Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Nadie está aquí, sólo yo.
Compenetrado con el silencio
como el calor con la llama.
Emanando indolencia,
Aspirando calma.
Con esa luz encendida en alguna parte.
Pendiendo de un hilo.
A un paso de la utopía,
de cabeza en la desesperanza.
Nadie está aquí.
Los otros se fueron diluyendo
en el vacío de sus propios miedos:
Moldeados por sus temores
olvidaron que el tiempo es infinito
y el cuerpo efímero.
Nadie está aquí, sólo yo.
Soy nada y el centro de todo.
Itinerante y sedentario.
Pretendiendo cordura
y saboreando demencia.
Conciente del alma
atrapada entre los huesos;
la libertad enredada
en el instinto de satisfacer las necesidades.