Ahora que te vas
préstame tu casa,
corazón,
préstame tus pestañas
para poder llorar más limpiamente
sin tragarme la sal
y para no mirar ni el polvo de mis lágrimas.
Alquílame tus ojos,
corazón,
tu ternura infinita,
tus párpados audaces,
y tu cuerpo y tu alma
vigorosa por frágil.
Véndeme,
corazón,
o réntame o regálame,
o dame dos minutos a las tres de la tarde.
Ven aquí,
corazón,
acúsame, señálame,
o dame,
corazón, tu risa,
que ya empecé a llorarte.
préstame tu casa,
corazón,
préstame tus pestañas
para poder llorar más limpiamente
sin tragarme la sal
y para no mirar ni el polvo de mis lágrimas.
Alquílame tus ojos,
corazón,
tu ternura infinita,
tus párpados audaces,
y tu cuerpo y tu alma
vigorosa por frágil.
Véndeme,
corazón,
o réntame o regálame,
o dame dos minutos a las tres de la tarde.
Ven aquí,
corazón,
acúsame, señálame,
o dame,
corazón, tu risa,
que ya empecé a llorarte.