Cuéntame de tus penas
pequeño grano de arena
de la inmensidad que rodea
inmensidad que no llena...
y no espera
Háblame de tus lágrimas amigo
y qué de tus sueños que no duermen
en calabozos sin barrotes
llanto de rocas inertes
dime de amigos que se han ido...
y no vuelven
Por qué lento llora el tiempo
y solitario cruza el viento
contando historias que no escuchas
débil murmullo y gemido lento
de la oscuridad que nos mece
de llantos que estremecen...
y no callan
Y qué de ti, tierra bendita
que han contado tus volcanes
que tus penurias vomitan
sobre prados, sobre mares
hiedras que me envenenan
rosas que me condenan
flores que se marchitan...
y no crecen
Escúchame tu, violento río
que ya no encuentro consuelo
el mundo se ha vuelto frío
nublado se ha puesto el cielo
qué has visto tu en tus orillas
a lo largo de tu ancho viaje
dime por qué te alejas
por qué mil caras se reflejan...
y no ríen
Ya mi mirada se pierde
en tu mirada inocente
Sé que quizás no me escuchas
Sé que quizás no me atiendes
he de gritar que estoy solo
y que ni la soledad me entiende
he de creer que hablo solo
y es la verdad simplemente,
inexistente... eres
pero te hablo en las frías madrugadas
triste soledad dime:
qué es en realidad la nada
que se pasea tan sublime
por mis labios, sólo dime
y la cruel monotonía
que sentía cuando vivía...
y en tu silencio constante
no respondas...
que yo, no cambiaré de sitio
y veré como la vida se va...
y no espera...
y no vuelve...
y no calla...
y no crece...
y no ríe...
y no lo hará... no por mí...
pequeño grano de arena
de la inmensidad que rodea
inmensidad que no llena...
y no espera
Háblame de tus lágrimas amigo
y qué de tus sueños que no duermen
en calabozos sin barrotes
llanto de rocas inertes
dime de amigos que se han ido...
y no vuelven
Por qué lento llora el tiempo
y solitario cruza el viento
contando historias que no escuchas
débil murmullo y gemido lento
de la oscuridad que nos mece
de llantos que estremecen...
y no callan
Y qué de ti, tierra bendita
que han contado tus volcanes
que tus penurias vomitan
sobre prados, sobre mares
hiedras que me envenenan
rosas que me condenan
flores que se marchitan...
y no crecen
Escúchame tu, violento río
que ya no encuentro consuelo
el mundo se ha vuelto frío
nublado se ha puesto el cielo
qué has visto tu en tus orillas
a lo largo de tu ancho viaje
dime por qué te alejas
por qué mil caras se reflejan...
y no ríen
Ya mi mirada se pierde
en tu mirada inocente
Sé que quizás no me escuchas
Sé que quizás no me atiendes
he de gritar que estoy solo
y que ni la soledad me entiende
he de creer que hablo solo
y es la verdad simplemente,
inexistente... eres
pero te hablo en las frías madrugadas
triste soledad dime:
qué es en realidad la nada
que se pasea tan sublime
por mis labios, sólo dime
y la cruel monotonía
que sentía cuando vivía...
y en tu silencio constante
no respondas...
que yo, no cambiaré de sitio
y veré como la vida se va...
y no espera...
y no vuelve...
y no calla...
y no crece...
y no ríe...
y no lo hará... no por mí...