Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
ES UN DÍA, COMO CUALQUIER OTRO
Es un día, como cualquier otro,
las horas pasan, el tiempo avanza.
El silencio ya tiene voz, murmulla, grita y llora,
mas nadie lo puede escuchar, tan sólo yo puedo oír
lo que quiere decir,
sus palabras son para mí, es mi compañero en estas horas,
en estas días, en estos tiempos.
Y es un día, como cualquier otro,
mas el silencio sabe, que para mí no,
es un día diferente, es un día ausente,
es un día para perderse.
Las horas siguen avanzando y yo sigo esperando.
¡Esperando qué! ¡que más da!
la esperanza no hay que perder jamás,
esperanzas de qué!!
Son mis preguntas, son mis respuestas,
en estas largas horas de ausencia.
Que risa causa.
Y dicen que es un día, como cualquier otro.
Que ironía,
porque el silencio sigue murmurando, sigue gritando
y sigue llorando
y sólo yo puedo escuchar este lamento, es la voz
de mi compañero, en estas horas, en estos días,
en estos tiempos.
Y así dicen que es un día, como cualquier otro.
Que risa causa,
las horas pasan y el tiempo avanza
y el silencio de aquí no se marcha
y con su habitual ironía me dice,
aún guardas esperanzas,
¡de qué!
Mi respuesta es sencilla,
lo que la vida tenga preparado para mí, en un mañana,
en un después
y así dicen, que es un día, como cualquier otro.
Es un día, como cualquier otro,
las horas pasan, el tiempo avanza.
El silencio ya tiene voz, murmulla, grita y llora,
mas nadie lo puede escuchar, tan sólo yo puedo oír
lo que quiere decir,
sus palabras son para mí, es mi compañero en estas horas,
en estas días, en estos tiempos.
Y es un día, como cualquier otro,
mas el silencio sabe, que para mí no,
es un día diferente, es un día ausente,
es un día para perderse.
Las horas siguen avanzando y yo sigo esperando.
¡Esperando qué! ¡que más da!
la esperanza no hay que perder jamás,
esperanzas de qué!!
Son mis preguntas, son mis respuestas,
en estas largas horas de ausencia.
Que risa causa.
Y dicen que es un día, como cualquier otro.
Que ironía,
porque el silencio sigue murmurando, sigue gritando
y sigue llorando
y sólo yo puedo escuchar este lamento, es la voz
de mi compañero, en estas horas, en estos días,
en estos tiempos.
Y así dicen que es un día, como cualquier otro.
Que risa causa,
las horas pasan y el tiempo avanza
y el silencio de aquí no se marcha
y con su habitual ironía me dice,
aún guardas esperanzas,
¡de qué!
Mi respuesta es sencilla,
lo que la vida tenga preparado para mí, en un mañana,
en un después
y así dicen, que es un día, como cualquier otro.