Karen Gajda
Poeta adicto al portal
A César
Mi sangre canta como los ríos de tu tierra
en ansiosa espera para unirse contigo,
las flores que habitan el alma brillan
ostentosamente y ofrecen su riqueza al corazón.
Las savias que recorren mis sentidos,
están buscando tus raíces para
mezclarse con ellas y crear un nuevo milagro
de la semilla que espera su tiempo.
En mis cielos nocturnos arden tus soles,
acarician suavemente mi piel erizada,
cada rayo se menea con uno de mis pensamientos,
llama la atención de la tierra fértil.
Dulces son las frutas del árbol prohibido,
Pero ¿quién será para prohibir las verdades?
Y entonces se levantan flores y cantos, mariposas y colores
de tierra y semilla para poblar nuestro universo.
Mi sangre canta como los ríos de tu tierra
en ansiosa espera para unirse contigo,
las flores que habitan el alma brillan
ostentosamente y ofrecen su riqueza al corazón.
Las savias que recorren mis sentidos,
están buscando tus raíces para
mezclarse con ellas y crear un nuevo milagro
de la semilla que espera su tiempo.
En mis cielos nocturnos arden tus soles,
acarician suavemente mi piel erizada,
cada rayo se menea con uno de mis pensamientos,
llama la atención de la tierra fértil.
Dulces son las frutas del árbol prohibido,
Pero ¿quién será para prohibir las verdades?
Y entonces se levantan flores y cantos, mariposas y colores
de tierra y semilla para poblar nuestro universo.