Adelfos
Poeta adicto al portal
Torbellino de aguas bravas
es para mí tu tormento,
hacia él atrae mis ansias,
y las sumerge ...
en su fin incierto.
Acallas entonces mis voces
con tus silenciosos ecos,
coronas con recuerdos ocres
de mis montañas los cielos;
vetando el alba ansiada
con nubes de descontento,
deshojas de mi campo las flores
golpeadas por tu cierzo.
Y nace la escarcha en mi pecho
tras pasar tu frío aliento,
dejando mi corazón en ruinas
la eternidad de tu tiempo.
Tus recuerdos me fustigan,
me atormentan en silencio,
tus miradas son espinas
que abren llagas en mi cuerpo,
para clavarse en mi espíritu
ya agonizante y maltrecho.
Y con las lágrimas vertidas
mil rosarios ya he hecho,
por sus cuentas cristalinas
he rogado paz al cielo.
Más de la sangre vertida,
esa que regó el suelo,
nacieron rosales altos
que encarcelaron mi cuerpo.
Sus rosas enjugaron el llanto
como tus manos lo hicieron,
sus espinas desgarraron mis alas
y ahora volar ya no puedo.
Bella prisión rosada ...
mantiene mis pies en el suelo,
sin cadenas, sin esclavas,
tan solo el pesar de un encuentro.
Me encierras en tu morada
colgando de un hilo del techo.
¿ Que me vas a hacer mañana?
Si sufrir más ya no puedo,
si ya le temo al futuro
que viene prendido en tu pelo,
trae aires de verdugo
contra el azul del cielo,
mañana amanecerá oscuro,
lo dicen tus ojos fieros,
mis sueños serán turbios
por el hollín de tu fuego,
¿Cuándo acabará la condena?
Y seré libre de nuevo,
¿Cuándo las aguas claras
me devolverán mi reflejo?
¿Cuándo veré reflejada
mi sonrisa allá en su espejo?.
es para mí tu tormento,
hacia él atrae mis ansias,
y las sumerge ...
en su fin incierto.
Acallas entonces mis voces
con tus silenciosos ecos,
coronas con recuerdos ocres
de mis montañas los cielos;
vetando el alba ansiada
con nubes de descontento,
deshojas de mi campo las flores
golpeadas por tu cierzo.
Y nace la escarcha en mi pecho
tras pasar tu frío aliento,
dejando mi corazón en ruinas
la eternidad de tu tiempo.
Tus recuerdos me fustigan,
me atormentan en silencio,
tus miradas son espinas
que abren llagas en mi cuerpo,
para clavarse en mi espíritu
ya agonizante y maltrecho.
Y con las lágrimas vertidas
mil rosarios ya he hecho,
por sus cuentas cristalinas
he rogado paz al cielo.
Más de la sangre vertida,
esa que regó el suelo,
nacieron rosales altos
que encarcelaron mi cuerpo.
Sus rosas enjugaron el llanto
como tus manos lo hicieron,
sus espinas desgarraron mis alas
y ahora volar ya no puedo.
Bella prisión rosada ...
mantiene mis pies en el suelo,
sin cadenas, sin esclavas,
tan solo el pesar de un encuentro.
Me encierras en tu morada
colgando de un hilo del techo.
¿ Que me vas a hacer mañana?
Si sufrir más ya no puedo,
si ya le temo al futuro
que viene prendido en tu pelo,
trae aires de verdugo
contra el azul del cielo,
mañana amanecerá oscuro,
lo dicen tus ojos fieros,
mis sueños serán turbios
por el hollín de tu fuego,
¿Cuándo acabará la condena?
Y seré libre de nuevo,
¿Cuándo las aguas claras
me devolverán mi reflejo?
¿Cuándo veré reflejada
mi sonrisa allá en su espejo?.
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