Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes que algún día nos carezcamos, si en mi caso
subsisto, y a falta de ella, no sé luego donde ir a dar
con mi sentimiento, quiero contarte sobre esa cosita
que llama persistentemente al portón de mi apatía:
Esa cosita pequeña, postergable a cada rato,
cosita segura, ofendible, indispensable, ineludible
allá en el fondo de mi conciencia, ese corazón
lumbrera, que aunque mengüe mi esperanza,
se pone a latir como un dulce generador de más fe,
esa cosita refulgente entre mi gigantesco acopio
de chatarra espiritual, guiándome al inexpugnable
bastión de su regazo protector, ese roce balsámico,
curandero, esos ojitos con tacto, esa paz divina
sin mediadores, esa caricia de alma: eres tú, mamá.
©Juan Oriental
subsisto, y a falta de ella, no sé luego donde ir a dar
con mi sentimiento, quiero contarte sobre esa cosita
que llama persistentemente al portón de mi apatía:
Esa cosita pequeña, postergable a cada rato,
cosita segura, ofendible, indispensable, ineludible
allá en el fondo de mi conciencia, ese corazón
lumbrera, que aunque mengüe mi esperanza,
se pone a latir como un dulce generador de más fe,
esa cosita refulgente entre mi gigantesco acopio
de chatarra espiritual, guiándome al inexpugnable
bastión de su regazo protector, ese roce balsámico,
curandero, esos ojitos con tacto, esa paz divina
sin mediadores, esa caricia de alma: eres tú, mamá.
©Juan Oriental
...
::