legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tarde me llegó como un susurro,
siluetas de fantasmas
bailoteando en vilo,
tu palabra puñal
carcomiendo mi esencia
se esfumó en mi rubor,
me enfrío la sangre
Hubo vaivén,
tambaleantes mis pasos
aborreciendo el suelo
dieron su planta al aire;
se me caía el alma
y mi boca sin gestar
abortaba una mueca .
Cual presagio
de un castigo
que en las nubes
dibuja un tétrico paisaje,
me llegó la tarde preñada de pesares
Habrá lluvia
de cantos mal agüeros,
me taladraba
un pájaro en la mente;
y en lontananza
se veía el frío aliado de la noche,
roer el corazón
de los acantilados
Esa tarde
me sacudió el placer,
mató mis ansias de ti,
hizo trizas el nicho
de tu estancia;
y anhelé ser acero que demuela
el puño que osó
hacerse amar por miedo,
y te dejé mi adiós en un silencio
siluetas de fantasmas
bailoteando en vilo,
tu palabra puñal
carcomiendo mi esencia
se esfumó en mi rubor,
me enfrío la sangre
Hubo vaivén,
tambaleantes mis pasos
aborreciendo el suelo
dieron su planta al aire;
se me caía el alma
y mi boca sin gestar
abortaba una mueca .
Cual presagio
de un castigo
que en las nubes
dibuja un tétrico paisaje,
me llegó la tarde preñada de pesares
Habrá lluvia
de cantos mal agüeros,
me taladraba
un pájaro en la mente;
y en lontananza
se veía el frío aliado de la noche,
roer el corazón
de los acantilados
Esa tarde
me sacudió el placer,
mató mis ansias de ti,
hizo trizas el nicho
de tu estancia;
y anhelé ser acero que demuela
el puño que osó
hacerse amar por miedo,
y te dejé mi adiós en un silencio
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