Sinuhé
Poeta adicto al portal
Siempre sentirás
una canción que canta
al Sur;
mientras la noche
corroída por memorias,
sigilosa abandona nuestra playa.
Solo existen las rocas,
la vacía caracola del silencio;
una luna abandonada que termina
despellejando su sombra.
¡Oh mar del Sur!
qué lejos allá lejos,
en alguna bajamar que resucita
al astro invicto;
que con profunda decepción te nombra.
¿Dónde estás?
aterida Pájara Azul,
geniecilla de cerúleos prohibidos;
la lejanía de los buques
que regresan y marchan
aluden a tu rumor oído.
En nuevo vértice,
hacia otro abismo
en cualquier amanecer
que no es el nuestro.
Inédita costumbre,
salada como salino pez
con aletas de frustración y espanto;
amada amargura de saberte
detenida en cualquier rompeolas,
etéreo y sin sentido.
Pájara Azul,
que naces donde termina la vida;
donde navega la muerte
con sus jirones de piel
marina.
......
una canción que canta
al Sur;
mientras la noche
corroída por memorias,
sigilosa abandona nuestra playa.
Solo existen las rocas,
la vacía caracola del silencio;
una luna abandonada que termina
despellejando su sombra.
¡Oh mar del Sur!
qué lejos allá lejos,
en alguna bajamar que resucita
al astro invicto;
que con profunda decepción te nombra.
¿Dónde estás?
aterida Pájara Azul,
geniecilla de cerúleos prohibidos;
la lejanía de los buques
que regresan y marchan
aluden a tu rumor oído.
En nuevo vértice,
hacia otro abismo
en cualquier amanecer
que no es el nuestro.
Inédita costumbre,
salada como salino pez
con aletas de frustración y espanto;
amada amargura de saberte
detenida en cualquier rompeolas,
etéreo y sin sentido.
Pájara Azul,
que naces donde termina la vida;
donde navega la muerte
con sus jirones de piel
marina.
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