coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Aquí, al lado donde viven las estrellas,
en esta altiplanicie donde me alumbra
el sol cuando todo está en penumbras,
aquí, mi amor, donde creció mi vientre
y sentí por vez primera la caricia de la vida,
aquí, donde te amamantaron estos pechos
y muchas veces lloré, con el corazón deshecho,
sintiendo la inmensa soledad de nuestro lecho
y me viste llorar y percibí tu sufrimiento.
Aquí donde te vi luchar por tu futuro
y vi formarte caballero y adueñarte de tus sueños,
brindándome tus brazos tan fuertes como acero,
saltando de tu cuna para ser un hombre bueno.
No quiero ser asaltante de tu anhelo,
no quiero que pienses que sin ti estar, no lo merezco,
¡te amo tanto, como cuado te escondías entre mi pecho!
y no he olvidado tu rostro de niño indefenso.
Sé que te marchas lejos de tus lares,
sé que no tendré tu rostro para acariciarte
y si he de mutilar mis manos para no tocarte,
¡lo hago sólo por amarte tanto!
y por amarte tanto…he de olvidar por un instante
la nostalgia por no tenerte y por ser tan madre.
Aquí te esperaré mi niño bueno
mi noble caballero con tus brazos fuertes como acero,
espero que regreses algún día
para que cierres mis ojos con un beso.
Prudencia Arenas
Coral
Aquí, al lado donde viven las estrellas,
en esta altiplanicie donde me alumbra
el sol cuando todo está en penumbras,
aquí, mi amor, donde creció mi vientre
y sentí por vez primera la caricia de la vida,
aquí, donde te amamantaron estos pechos
y muchas veces lloré, con el corazón deshecho,
sintiendo la inmensa soledad de nuestro lecho
y me viste llorar y percibí tu sufrimiento.
Aquí donde te vi luchar por tu futuro
y vi formarte caballero y adueñarte de tus sueños,
brindándome tus brazos tan fuertes como acero,
saltando de tu cuna para ser un hombre bueno.
No quiero ser asaltante de tu anhelo,
no quiero que pienses que sin ti estar, no lo merezco,
¡te amo tanto, como cuado te escondías entre mi pecho!
y no he olvidado tu rostro de niño indefenso.
Sé que te marchas lejos de tus lares,
sé que no tendré tu rostro para acariciarte
y si he de mutilar mis manos para no tocarte,
¡lo hago sólo por amarte tanto!
y por amarte tanto…he de olvidar por un instante
la nostalgia por no tenerte y por ser tan madre.
Aquí te esperaré mi niño bueno
mi noble caballero con tus brazos fuertes como acero,
espero que regreses algún día
para que cierres mis ojos con un beso.
Prudencia Arenas
Coral
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