aura
Poeta asiduo al portal
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Yacé allí en el limbo del olvido
éste que ayer multitudes convocó
aquél que entre letras su vida desbocó
éste hombre que parece estar dormido.
Mirarlo ahí entre el polvo del dolor.
Lloran sus letras perdidas en la nada
ya no hablarán al oído de la amada
ni plasmaran más versos a la flor.
Murió el poeta, sus letras siguen vivas
respondiendo, amando y conversando.
Gimen las ramas, los pájaros cantando
y los gusanos en tierra echando ¡vivas!
Se tiñe de luto la gris y amarga caja
la luna dibuja tus orbitas perennes
ya no hay más vida, y magia ya no tienes.
Ya solamente la tierra te amortaja.
Murió el poeta, tan sólo fue un humano
volvió a la tierra en polvo de carbono.
ya sin su fama, tampoco con su trono,
trono que en vida le dio su blanca mano.
Ha muerto el poeta, y en horas de su muerte
es cuando impío el dolor más amarga
y en la conciencia la razón siempre te embarga
y hace que infame el perdón siempre deserte.
Déja que el viento te aplauda con su aliento
y que los mares rugiendo te despidan.
Déja que lloren tus musas que no olvidan
todos los versos que hoy murmura el viento.
(Dedicado a todos aquellos poetas que que emigraron a otro mundo dejando su nombre escrito con letras de oro)
Yacé allí en el limbo del olvido
éste que ayer multitudes convocó
aquél que entre letras su vida desbocó
éste hombre que parece estar dormido.
Mirarlo ahí entre el polvo del dolor.
Lloran sus letras perdidas en la nada
ya no hablarán al oído de la amada
ni plasmaran más versos a la flor.
Murió el poeta, sus letras siguen vivas
respondiendo, amando y conversando.
Gimen las ramas, los pájaros cantando
y los gusanos en tierra echando ¡vivas!
Se tiñe de luto la gris y amarga caja
la luna dibuja tus orbitas perennes
ya no hay más vida, y magia ya no tienes.
Ya solamente la tierra te amortaja.
Murió el poeta, tan sólo fue un humano
volvió a la tierra en polvo de carbono.
ya sin su fama, tampoco con su trono,
trono que en vida le dio su blanca mano.
Ha muerto el poeta, y en horas de su muerte
es cuando impío el dolor más amarga
y en la conciencia la razón siempre te embarga
y hace que infame el perdón siempre deserte.
Déja que el viento te aplauda con su aliento
y que los mares rugiendo te despidan.
Déja que lloren tus musas que no olvidan
todos los versos que hoy murmura el viento.
(Dedicado a todos aquellos poetas que que emigraron a otro mundo dejando su nombre escrito con letras de oro)