Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo la recuerdo a eso de los veintitrés,
trepaba con donaire puntos de sol,
gata de cuerpo flácido maullaba
triste mirar secreto de maniquí.
Tal vez por la cortedad de su falda
se le hacía imposible lograr vuelo,
pero sé que hacía volar al mundo
y los perros cantaban al mirarla.
Por cartas comunicaba a los astros
que allende las montañas el prodigio
de las aguas era frescura eterna,
del verdor de las hojas permanentes.
Todo me parecía color de hielo
no probaba bocado si faltaba
a cita, palidecía en silencio.
¿He dicho que no volaba? Sí, voló.
Su plumaje blanco tornó en lucero
buscándose lugar con las estrellas,
desde allí sus reflejos nocturnales,
su mirada secreta que no entendí.
Ahora casi siempre que anochece
hacemos el amor desde la gloria,
entre quejidos dicta los poemas…
transcribe sin saberlo mi memoria
trepaba con donaire puntos de sol,
gata de cuerpo flácido maullaba
triste mirar secreto de maniquí.
Tal vez por la cortedad de su falda
se le hacía imposible lograr vuelo,
pero sé que hacía volar al mundo
y los perros cantaban al mirarla.
Por cartas comunicaba a los astros
que allende las montañas el prodigio
de las aguas era frescura eterna,
del verdor de las hojas permanentes.
Todo me parecía color de hielo
no probaba bocado si faltaba
a cita, palidecía en silencio.
¿He dicho que no volaba? Sí, voló.
Su plumaje blanco tornó en lucero
buscándose lugar con las estrellas,
desde allí sus reflejos nocturnales,
su mirada secreta que no entendí.
Ahora casi siempre que anochece
hacemos el amor desde la gloria,
entre quejidos dicta los poemas…
transcribe sin saberlo mi memoria
Última edición:
::::
:: así da gusto que a uno le dicten.