Hoy te vi

AMANT

Poeta adicto al portal
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que volara al cielo...

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando las emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé, que ya no quería hacerlo,
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​
 
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o con los ojos cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que al cielo, volara.

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando sus emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé que ya no quería hacerlo
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​

Wow:::ohmy::: me gusto de principio a fin bien usado cada uno de tus adjetivos a mi no me sucede igual :::triste:::
 
Hermoso poema aunque a su vez algo melancolico, que bellos sentimientos hacia esa persona que hace de la tristeza amor del mas lindo, dichosa ella que a sido parte del poema de una gran poetisa como lo eres tu.. Me ha encantado mil besos, felicitaciones y estrellas.
 
que dicha que hoy la vieras a tu musa amada ya que hizo que en ti renacieran sentimientos de amor e inspiracion y dejar este poema hermoso llenos de versos esplendorosos.
felicidades un placer leerte.
 
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que volara al cielo...

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando sus emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé, que ya no quería hacerlo,
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​

Muy hermosa poesia amiga, es triste ver a nuestro amor cuando ya no lo tenemos con nosotros un abrazo
 
como te decia el final pareciera que se mezcla en los recuerdos de
inconciente colectivo...llevas muy buen ritmo de imagenes y sensaciones que se entrecruzan y das a la escena el calor sentido
asi que bue,,,hasta otra poesia je
saludos Esteban
 
Preciosos versos,preciosas imagenes,y preciosa tu, que mueve tu pluma con arte.Un placer leerte riempre,te mando un abrazo
 
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que volara al cielo...

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando las emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé, que ya no quería hacerlo,
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​

SUELEN SER POCO COTIDIANO ESTOS VERSOS
UNA DECLARACION DE AMOR ALGO INUSUAL
CON SUS ESCENA INSINUANTES, BIEN CLARAS,
AULGUNOS VERSOS MUY LARGOS.
UN GUSTO LEERTE AMIGA. UN BESO.
 

Flor:
(supongo es tu nombre real, si no es así, lo pareces)
Me gustó mucho tu poema, pues van envolviendo al lector, y al momento del desenlace, lo haces con maestría...Muy bien...

Saludos cordiales.
angel1ok7.gif

El Armador de Sonetos.
 
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que volara al cielo...

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando las emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé, que ya no quería hacerlo,
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​

¡muy bellas imagenes y un ritmo excelente !me gusta como escribes amiga!!¡felicitaciones !:::hug::::::sonreir1:::
 
Hermoso poema, a veces un solo segundo disfrutando de la presencia del ser amado, nos puede representar toda una vida. Por lo visto tu sabes de eso. Encantada de extasiarme entre tus versos, tu amiga, Osmara.
 
Hoy te ví, poetisa de los ojos negros cual noche apagada en cada lucero... hoy te ví, y mis ojos se alegraron al contemplar tu hermosa calidez. Hermosas palabras amant... no tengo comentarios para dejarte, pues me dejas sin aliento.
 
Hoy te ví, poetisa de los ojos negros cual noche apagada en cada lucero... hoy te ví, y mis ojos se alegraron al contemplar tu hermosa calidez. Hermosas palabras amant... no tengo comentarios para dejarte, pues me dejas sin aliento.

Ver a quien se quiere, de quien se está enamorado te llena de felicidad. Contemplar sus ojos iridiscentes y que éstos se claven en los tuyos en una sutil correspondencia, diciendote silentes: te quiero, me gustas...y casi al unísono: admirar su sonrisa revoloteando como un hada que mágicamente te
llena de alegría, eso es incomparable e indescriptible. Gracias por estar entre mis letras. Mil besos y abrazos. Te quiero mucho.:::hug:::
 
Hoy te vi. Eran tus mejillas hermosos crepúsculos;
tu piel una sábana, mezcla de níveos pétalos y seda;
tus ojos encendidos de deseo, de malicia,
lanzaban magnéticas miradas
a mis pupilas de negro acero.

Hoy te vi. Como siempre, no podía dejar de hacerlo,
pues es tu imagen agua fresca para mis ojos sedientos
y las demás, desiertos.

Hoy te ví, de nuevo.
Era tu cuerpo una maravilla en movimiento,
diosa mía, bella musa.
Te hice presa en el calabozo de mis ojos.
No quería perderme ni un segundo de tu existencia,
de tu sublime presencia.
Filmaba con la cámara viva de mi vista
tu voluptuosa figura admirada.

Hoy te vi y recordé ¡Cómo me enloqueces!
¡Cómo me encantas! ¡Cuán hermosa eres!
Nada había cambiado.
Seguías siendo la fontana
de mis sueños más apasionados,
con los ojos abiertos o cerrados.

En tus labios de rubí
quise posar un tímido beso cálido y tierno,
que se tornara en danza de lenguas de fuego;
que revolotearan mis labios, carmesí mariposa,
en la rosa almibarada de tu boca
y que mi alma, con ese divino contacto,
se transformara
en ave que volara al cielo...

Quise tomar tu mano: suave, ínfima,
delicada, joven, femenina;
sostenerla y que me sostuviera...
Quise aproximarme a ti,
de tu alma la forma, textura y energía, percibir;
sentirla infiltrándose
por cada uno de mis poros y grietas...
para acunar y arrullar a la mía,
exaltando las emociones más intensas y bellas.

Hoy te ví, y pensé, que ya no quería hacerlo,
porque es un martirio,
tratar de contener el amor
en el saco roto de mi pecho,
reprimir este enfermizo deseo
y temer al monstruo de tu indiferencia
en el cuarto oscuro de mi misma.​


epa, nena,
que escrito,
imagenes que se transportaban solas
hasta mi mente...
y ese final, buenisimo
besitos :::hug:::
 

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