jesus enrique ruzza
Poeta recién llegado
Desolada calma embriaga mi ser ,noche encantada me llama al placer.
En una jugada apuesto a perder, la otra moneda se ciega al saber.
Dos cartas se abren en la mesa, tal vez con tanta firmeza.
De dos almas que se juegan un amor prohibido.
Ninguno se atreve a cruzar la mirada, todo en calma ,lujuria pasada.
Se apuestan los besos, las risas cansadas, las noches olvidadas,
Los juegos ocultos ,amores en puerta ,traiciones en sombras.
Las cartas volteadas se sienten obligadas , hacer a ganar a uno de los dos.
Se acerca el final las cartas terminan , todas jugadas ,lagrimas asomadas.
Se siente tensión, todo en silencio nadie murmura ,se piensa, se sueña.
Quien es el ganador de este gran dolor, que cruza los aires de este salón
Me siento abrumado como jugador , ni pierdo ni gano ,es una ocasión.
Miradas tan frías , parecen que hablan ,me mandan al olvido.
Cosas injustas , al sentirme olvidado, cartas echadas , sentir distraído.
Una pena , una lagrima todo esta jugado en esta velada.
Tan puro tan simple , un amor ya voló de este nidal que lo cobijo.
Jesús Enrique Ruzza
En una jugada apuesto a perder, la otra moneda se ciega al saber.
Dos cartas se abren en la mesa, tal vez con tanta firmeza.
De dos almas que se juegan un amor prohibido.
Ninguno se atreve a cruzar la mirada, todo en calma ,lujuria pasada.
Se apuestan los besos, las risas cansadas, las noches olvidadas,
Los juegos ocultos ,amores en puerta ,traiciones en sombras.
Las cartas volteadas se sienten obligadas , hacer a ganar a uno de los dos.
Se acerca el final las cartas terminan , todas jugadas ,lagrimas asomadas.
Se siente tensión, todo en silencio nadie murmura ,se piensa, se sueña.
Quien es el ganador de este gran dolor, que cruza los aires de este salón
Me siento abrumado como jugador , ni pierdo ni gano ,es una ocasión.
Miradas tan frías , parecen que hablan ,me mandan al olvido.
Cosas injustas , al sentirme olvidado, cartas echadas , sentir distraído.
Una pena , una lagrima todo esta jugado en esta velada.
Tan puro tan simple , un amor ya voló de este nidal que lo cobijo.
Jesús Enrique Ruzza