luvitin
Poeta adicto al portal
Allí va el cómico arrastrando su tristeza.
¿Qué misterio?
¿Qué duende?
Risas de lágrimas su alma,
detener el tiempo en los aplausos,
de luces y candiles,
claroscuro como el alba.
¿Qué tesoro esconde cuando ríe?
¿Qué sonrisa extraña en la nostalgia?
Allí va el cómico con su desesperanza.
La gente se ilumina, celebra su talento,
un mohín esquivo lo aguarda en una esquina.
Mil rostros aparecen milagrosos,
en un instante una lágrima derrama.
¿Qué prodigio?
¿Qué ilusión?
¿Qué quimera?
Regala gozo en el tablado,
pero no encuentra alegría en su tristeza.
¿Qué magia regala el hechicero?
Cuando las candilejas destellan lo visible,
bolsillos flacos de júbilo lo esperan.
El maquillaje borra la figura,
se esfuma el personaje,
un rostro sombrío lo aguarda,
no hay máscaras que puedan,
esconderle la angustia de sus días.
Allí va el cómico con sus valijas vacias.
Es un viaje sin retorno,
la realidad brutalmente lo golpea.
¿Qué espectro puede contra el alma?
El derrumbamiento llega,
la profundidad lo espera.
Allí va el cómico sombrío,
una niebla gris lo abofetea,
solo el milagro al otro día,
cuando la luz estalla,
el escenario vibra,
las risas retornan,
y la ovación lo aguarda,
aparece el cómico y le salva la vida.
¿Qué misterio?
¿Qué duende?
Risas de lágrimas su alma,
detener el tiempo en los aplausos,
de luces y candiles,
claroscuro como el alba.
¿Qué tesoro esconde cuando ríe?
¿Qué sonrisa extraña en la nostalgia?
Allí va el cómico con su desesperanza.
La gente se ilumina, celebra su talento,
un mohín esquivo lo aguarda en una esquina.
Mil rostros aparecen milagrosos,
en un instante una lágrima derrama.
¿Qué prodigio?
¿Qué ilusión?
¿Qué quimera?
Regala gozo en el tablado,
pero no encuentra alegría en su tristeza.
¿Qué magia regala el hechicero?
Cuando las candilejas destellan lo visible,
bolsillos flacos de júbilo lo esperan.
El maquillaje borra la figura,
se esfuma el personaje,
un rostro sombrío lo aguarda,
no hay máscaras que puedan,
esconderle la angustia de sus días.
Allí va el cómico con sus valijas vacias.
Es un viaje sin retorno,
la realidad brutalmente lo golpea.
¿Qué espectro puede contra el alma?
El derrumbamiento llega,
la profundidad lo espera.
Allí va el cómico sombrío,
una niebla gris lo abofetea,
solo el milagro al otro día,
cuando la luz estalla,
el escenario vibra,
las risas retornan,
y la ovación lo aguarda,
aparece el cómico y le salva la vida.
Tito Visentín