MELAO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre el pecho y la espalda
guardo todas mis ganas
aquellas que quedaron prendidas
en la mitad de mi vida.
Entre el pecho y la espalda,
guardé un poco de esperaza,
pintada de colores tenues ,
plasmada a mitad del alma.
Entre el pecho y la espalda
me quedé ahí extasiada
mirando recuerdo rotos
que se rompieron a mitad del alba
Entre el pecho y la espalda
hice un nido de arrendajo,
para cobijar el fruto
de tú amor puro sublime,
el que me lleno de amor,
el que me lleno de besos,
el que me cumplió mi fantasías
y me dejo viviendo de recuerdos.
Entre el pecho y la espalda
me encontré tú última carta,
una bella espada dorada
clavada y ensangrentada,
corría la sangre al rojo vivo
corría llevándose mi último suspiro.
guardo todas mis ganas
aquellas que quedaron prendidas
en la mitad de mi vida.
Entre el pecho y la espalda,
guardé un poco de esperaza,
pintada de colores tenues ,
plasmada a mitad del alma.
Entre el pecho y la espalda
me quedé ahí extasiada
mirando recuerdo rotos
que se rompieron a mitad del alba
Entre el pecho y la espalda
hice un nido de arrendajo,
para cobijar el fruto
de tú amor puro sublime,
el que me lleno de amor,
el que me lleno de besos,
el que me cumplió mi fantasías
y me dejo viviendo de recuerdos.
Entre el pecho y la espalda
me encontré tú última carta,
una bella espada dorada
clavada y ensangrentada,
corría la sangre al rojo vivo
corría llevándose mi último suspiro.
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