mariana_20
Poeta recién llegado
Después de un gran amor
como lo fue el tuyo y el mió
pase por diferentes etapas
desde la melancolía, la ira,
el reproche y finalmente el perdón.
Cuantas noches abre pasado
llorando tu lejanía sin comprender
bien el porque de nuestra separación ,
sentí como me desgarraba en dos por
tu adiós.
No tenia ganas de seguir
me decía si el ya no esta aquí
No vale la pena mas vivir.
Al escuchar una canción o
pasar por los lugares con el
recorridos provocaban mi llanto
y caía nuevamente en esa tristeza recurrente.
La autoestima por el piso cayó
es decir quien podría quererme
si no pude mantener la llama
encendida en mi relación anterior
pues abruptamente se apago.
Con el pasar del tiempo esa melancolía
se transformo en ira, me reprochaba a mi
misma situaciones en las cuales
actué de una manera diferente a mi forma
de proceder.
Me volví posesiva, celosa, temerosa
de perderlo, me lastimaban
sus actitudes y lo callaba, un
gran error porque lo que
no se dice en su momento tarde
o temprano estalla.
Se que tuve reacciones equivocadas
causadas por este silencio,
lo trataba mal para desahogar
de alguna manera las heridas
que llegaba por dentro.
Forma equivocada de ser,
el no era lo que yo
siempre soñé.
Así fue como pase a la siguiente
etapa, la ira se convirtió en reproche
causada por cosas estacionadas.
Pude decirle casi todo lo que fui
acumulando, algunas cosas me las guarde
para no ofenderlo y causar mas
daño del ya hecho.
Le conté de mi soledad aun
cuando estaba en su compañía el de tantas
lagrimas derramadas en secreto sobre
mi almohada.
Me escucho atentamente, el también
expuso sus sensaciones,
le pareció absurdo hablar de cosas
que dichas en su debido momento
hubieran podido ser solucionadas a tiempo.
Hoy puedo decir que estoy en las
dos ultimas etapas el perdón y el alivio
dejaron ir a este amor tan querido.
Aprendí muchas cosas de todo esto
supe que puedo reconstruirme de
mis propios fragmentos, a valorar
a todas esas personas las cuales sufrían
a lar mía, personas a las cuales voy
a amar toda la vida.
Para concluir es verdad esa frase de que
nadie muere por amor, créanme soy
el vivo ejemplo de que es posible volver a creer.
como lo fue el tuyo y el mió
pase por diferentes etapas
desde la melancolía, la ira,
el reproche y finalmente el perdón.
Cuantas noches abre pasado
llorando tu lejanía sin comprender
bien el porque de nuestra separación ,
sentí como me desgarraba en dos por
tu adiós.
No tenia ganas de seguir
me decía si el ya no esta aquí
No vale la pena mas vivir.
Al escuchar una canción o
pasar por los lugares con el
recorridos provocaban mi llanto
y caía nuevamente en esa tristeza recurrente.
La autoestima por el piso cayó
es decir quien podría quererme
si no pude mantener la llama
encendida en mi relación anterior
pues abruptamente se apago.
Con el pasar del tiempo esa melancolía
se transformo en ira, me reprochaba a mi
misma situaciones en las cuales
actué de una manera diferente a mi forma
de proceder.
Me volví posesiva, celosa, temerosa
de perderlo, me lastimaban
sus actitudes y lo callaba, un
gran error porque lo que
no se dice en su momento tarde
o temprano estalla.
Se que tuve reacciones equivocadas
causadas por este silencio,
lo trataba mal para desahogar
de alguna manera las heridas
que llegaba por dentro.
Forma equivocada de ser,
el no era lo que yo
siempre soñé.
Así fue como pase a la siguiente
etapa, la ira se convirtió en reproche
causada por cosas estacionadas.
Pude decirle casi todo lo que fui
acumulando, algunas cosas me las guarde
para no ofenderlo y causar mas
daño del ya hecho.
Le conté de mi soledad aun
cuando estaba en su compañía el de tantas
lagrimas derramadas en secreto sobre
mi almohada.
Me escucho atentamente, el también
expuso sus sensaciones,
le pareció absurdo hablar de cosas
que dichas en su debido momento
hubieran podido ser solucionadas a tiempo.
Hoy puedo decir que estoy en las
dos ultimas etapas el perdón y el alivio
dejaron ir a este amor tan querido.
Aprendí muchas cosas de todo esto
supe que puedo reconstruirme de
mis propios fragmentos, a valorar
a todas esas personas las cuales sufrían
a lar mía, personas a las cuales voy
a amar toda la vida.
Para concluir es verdad esa frase de que
nadie muere por amor, créanme soy
el vivo ejemplo de que es posible volver a creer.
Asi me despido de mi gran amor Matias Hernan Rodriguez te dejo ir espero y seas inmensamente feliz.