Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablando de esos casos, en que sabemos que el amor ha pérdido, que ha quedado en el ayer del otro, más en uno, sigue vivo, ¿masoquismo?, ¿falta de autoestima?..., ¿Con qué se enamorarán los psicólogos?, bueno, no respondan sólo divago...,besos, muuuacks!
Mi estela es ahora mi único rebaño...
Ayer te ví y en vez de bien, me hizo daño.
Pude ver y sentir, que el querer ya no era el mismo...,
que nada es igual, y me pregunté: ¿Qué paso con lo pactado?
Y hoy me siento al borde del abismo,
sabiendo que me entregaré a él tarde o temprano...
Y es la tristeza la que hace el hipnotismo
que me lleva por el olvido de la mano...
Sabes bien, aunque actúes con sigilo,
-cuando del tema estamos conversando-
Niegas, dudas..., lo puedo ver...
No necesito inventarme otro abecedario.
Te he preguntado, y yo no sé porqué
esquivas siempre hacer un comentario...
Tú lo niegas, ¡vaya Dios a saber porqué!
Pero a mí no me engañan más, tus frágiles engaños...
Puedo sentirlo: En el roce inexistente de la piel,
en los desvíos de besos estrafalarios...,
en la mirada que adusta, parece que ve, cuando no ve...,
y en la distancia que mi corazón respira a diario...
No me juzgues mal, el tiempo simplemente dirá el porqué,
pero yo creía que merecía la verdad..., ¡derecho ufano!.
Más la vida que me impones, a pesar de que no me hace bien,
pues no me excluye del dolor, que contigo es más amargo,
no la puedo abandonar, aunque lo intenté...
De tus besos y tus versos nunca tengo el corazón colmado.
Y no hallo, aún, forma o cuartel
para arrancar de mi pecho este quebranto;
de amarte, aunque al parecer,
tus amores, me llevarán al camposanto...
Ayer te ví, y te miré...
Y me dije: "Ya no nos estamos amando"...
Y te juro que me acoquiné
pues pude ver a los sueños despertando...
Ayer, ayer, ayer, ayer...
Si tan sólo aquel ayer se borrara del pasado...
Mi estela es ahora mi único rebaño...
Ayer te ví y en vez de bien, me hizo daño.
Pude ver y sentir, que el querer ya no era el mismo...,
que nada es igual, y me pregunté: ¿Qué paso con lo pactado?
Y hoy me siento al borde del abismo,
sabiendo que me entregaré a él tarde o temprano...
Y es la tristeza la que hace el hipnotismo
que me lleva por el olvido de la mano...
Sabes bien, aunque actúes con sigilo,
-cuando del tema estamos conversando-
Niegas, dudas..., lo puedo ver...
No necesito inventarme otro abecedario.
Te he preguntado, y yo no sé porqué
esquivas siempre hacer un comentario...
Tú lo niegas, ¡vaya Dios a saber porqué!
Pero a mí no me engañan más, tus frágiles engaños...
Puedo sentirlo: En el roce inexistente de la piel,
en los desvíos de besos estrafalarios...,
en la mirada que adusta, parece que ve, cuando no ve...,
y en la distancia que mi corazón respira a diario...
No me juzgues mal, el tiempo simplemente dirá el porqué,
pero yo creía que merecía la verdad..., ¡derecho ufano!.
Más la vida que me impones, a pesar de que no me hace bien,
pues no me excluye del dolor, que contigo es más amargo,
no la puedo abandonar, aunque lo intenté...
De tus besos y tus versos nunca tengo el corazón colmado.
Y no hallo, aún, forma o cuartel
para arrancar de mi pecho este quebranto;
de amarte, aunque al parecer,
tus amores, me llevarán al camposanto...
Ayer te ví, y te miré...
Y me dije: "Ya no nos estamos amando"...
Y te juro que me acoquiné
pues pude ver a los sueños despertando...
Ayer, ayer, ayer, ayer...
Si tan sólo aquel ayer se borrara del pasado...
::