Te entrego mi alma de alambre

BEATRIZ OJEDA

Poeta adicto al portal
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.












 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.
















WOW, qué poemazo, ME QUITO EL SOMBRERO Y APLAUDO DE PIE,
BRAVA, BRAVA, BRAVÍSSSSIMA,
Y no te comento con un poema porque se me guinda la máquina y si no puedo guardarlo en mi pc ni enviarlo desde acá, lo voy a perder y voy a rabiar de lo lindo porque después no me voy a acordar.
Y yo que creía que había resuelto el problema del guinde cibernético.
En fin aplausos y estrellas.
 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.
















Precioso poema Beatriz
un placer leerte
EMU
 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.














Tu alma entragada en versos y en todo caso en alambre de oro.
Besos poetisa sigue asi.
 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.















Impresionante cuadro metafórico.

Estupendo.

Un abrazo
 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.














Este poema pareciera ideal para la letra de un tango...
Me encanto leerte. besitos
 
Pasando revista a mi historia



recuerdo mi pobre carroza,



La vieja poblada de amores



tejida con hilos de alambre.




Pudiendo salir de mi cuerpo



elevo mi canto sagrado,



hay notas que van alumbrando



el río que voy navegando.




No puse en mi viaje de ida



ninguna valija con ropa,



saldré de mi historia pequeña



desnudo de piel y de abrazos.




Podré descubrirte quimera



envuelta entre luces y gasas,



señales de brillos ardientes



me muestran mi nombre tallado.




Un viejo muriendo de frío



se queja en la esquina del barrio.



No tiene ninguna moneda



que compre una copa de vino.




Se fueron corriendo los años



estuvo esperando su sueño.



Quisiera volver a prestarle



aquella carroza de alambre.




Mañana de noche sedienta



se venga del viejo fantoche



que tiene en la esquina del barrio



la sombra de antorcha apagada.




¿Quién es la mujer que se inclina



dejando monedas de oro?



¿Qué tiene en su capa de invierno?



¿Qué espera del viejo quejoso?




No tengo más tiempo en la vida



me voy a tomar una copa



brindando contigo princesa



te entrego mi alma de alambre.














Este poema pareciera ideal para la letra de un tango...
Me encanto leerte. besitos
 
¡Coincido con LauFlorcita! Al leerte me tentaba la posibilidad de cantar el Tangacho "Carrozas de alambre"...

Fuerte influencia de lo rioplatense en tus intensos versos, Beatriz. Y es que... la identidá es la identidá... ¿no?:::sorpresa1:::

Un gran abrazo y estrellas que traspasen la neblina.
 
¡Coincido con LauFlorcita! Al leerte me tentaba la posibilidad de cantar el Tangacho "Carrozas de alambre"...

Fuerte influencia de lo rioplatense en tus intensos versos, Beatriz. Y es que... la identidá es la identidá... ¿no?:::sorpresa1:::

Un gran abrazo y estrellas que traspasen la neblina.

Gracias querida Ciela. Veré si tengo alguien que le ponga música, sería bueno!
Besotes
Beatriz
 

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