galvestoniano
Poeta recién llegado
Con la mirada perdida.
Siento la brisa que pega en mi piel
huelo el aroma sutil del viento marino
me angustia el dolor de la lejanía en mi hiel
añoro momentos lejanos de alegría de niño.
Suspiro y pienso en el momento
el dolor cruza mi garganta
un agudo sufrimiento me quita el aliento
y escucho a lo lejos la mar que canta.
Miradas cómplices de niños traviesos
cruzan por mi mente despabilada y sola
dejando dolores longevos e intensos
que estropean el paisaje con todo y su ola.
Respiro profundo y suspiro el aire fugaz
que llena mis interiores faltos de algo
cierro los ojos y siento que duelen, capaz
que la lagrima rompa su derecho a salir de su embargo
Corre mezclandose con mi piel desgastada
y tomando la sal del viento al pasar
haciendo mas notorio su gusto al llegar agotada
a mis labios que no hacen nada, ni sollozar
Abro mis ojos y miro deseando habitar
con los que quiero, y sufro en mi realidad
que la distancia es tan difícil saltar
como emociones poder mostrar con habilidad.
La paz del silencio mental abruma
es la quietud de la falta amontonada
que a mi penar también se suma
el corazón de una mujer que sueña en su almohada.
Un sueño lejano y a la vez deseado
que rompe imposibles trabas en su camino
dejando penas en su trayecto andado
acercando el amor al ser añorado.
Abro mis brazos y tomo el viento
que se escurre a través de mi como un fantasma
trayendo imágenes del momento
en el cual deje mi corazón y mi alma.
Siento la brisa que pega en mi piel
huelo el aroma sutil del viento marino
me angustia el dolor de la lejanía en mi hiel
añoro momentos lejanos de alegría de niño.
Suspiro y pienso en el momento
el dolor cruza mi garganta
un agudo sufrimiento me quita el aliento
y escucho a lo lejos la mar que canta.
Miradas cómplices de niños traviesos
cruzan por mi mente despabilada y sola
dejando dolores longevos e intensos
que estropean el paisaje con todo y su ola.
Respiro profundo y suspiro el aire fugaz
que llena mis interiores faltos de algo
cierro los ojos y siento que duelen, capaz
que la lagrima rompa su derecho a salir de su embargo
Corre mezclandose con mi piel desgastada
y tomando la sal del viento al pasar
haciendo mas notorio su gusto al llegar agotada
a mis labios que no hacen nada, ni sollozar
Abro mis ojos y miro deseando habitar
con los que quiero, y sufro en mi realidad
que la distancia es tan difícil saltar
como emociones poder mostrar con habilidad.
La paz del silencio mental abruma
es la quietud de la falta amontonada
que a mi penar también se suma
el corazón de una mujer que sueña en su almohada.
Un sueño lejano y a la vez deseado
que rompe imposibles trabas en su camino
dejando penas en su trayecto andado
acercando el amor al ser añorado.
Abro mis brazos y tomo el viento
que se escurre a través de mi como un fantasma
trayendo imágenes del momento
en el cual deje mi corazón y mi alma.
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