Princesa ciega
Respicere
Destellos plateados de metales colisionando,
el caballero cae nuevamente ante el asesino,
ataviado de negro, como sus ojos y su alma,
envuelto por los espectros de sus condenados.
el caballero cae nuevamente ante el asesino,
ataviado de negro, como sus ojos y su alma,
envuelto por los espectros de sus condenados.
Gira su espada ágilmente por el espacio,
dibujando espirales de luz de luna en metal,
que pretende terminar enquistando en la garganta,
y que el caballero esquiva, por no morir, reacio.
dibujando espirales de luz de luna en metal,
que pretende terminar enquistando en la garganta,
y que el caballero esquiva, por no morir, reacio.
En guardia, su mente dibuja sus victorias para el reino,
tantos castillos y ciudades conquistadas,
reyes, caballeros, ministros, príncipes y aldeanos,
con sus manos y su espada, por honor, todos muertos.
tantos castillos y ciudades conquistadas,
reyes, caballeros, ministros, príncipes y aldeanos,
con sus manos y su espada, por honor, todos muertos.
Recuerdos luctuosos coloreados en azul y negro,
la imagen de su familia yacidas por su enemigo,
entre su ira y distracción, entre la espada y su yugular
está su muerte, morbosa, de sonrisa putrefacta.
la imagen de su familia yacidas por su enemigo,
entre su ira y distracción, entre la espada y su yugular
está su muerte, morbosa, de sonrisa putrefacta.
¿Por qué? - se preguntaba el infeliz entre gotas saladas.-
¿Quién demonios eres tú para destruir inocentes?.
El verdugo, lacerándolo con sus ojos negros dijo: "Soy tu espejo".
Y surcos rojos recorrieron cual serpiente su espada.
¿Quién demonios eres tú para destruir inocentes?.
El verdugo, lacerándolo con sus ojos negros dijo: "Soy tu espejo".
Y surcos rojos recorrieron cual serpiente su espada.
Última edición:
::