maxmaniaco
Poeta asiduo al portal
Culminó por romperse el cáliz
bañándome su vino
y en la vigilia del tercer día
palpitó el alma del relámpago.
Se estremeció mi esqueleto
se enroscó una canción en mi garganta
y mis pulmones enloquecieron
aturdidos por la higuera.
Me paralizó el miedo
miedo a la vida como debe ser vivida
y tembló la sombra ante la danza de una vela
cuando el frío de una tarde infringió mi soledad.
Y las palabras desquiciadas
escaparon de mis dedos.
La miseria inició su canto
y me ahogué
en fuego y desesperación.
Rogué a los clavos su perdón
pero perdí mi lengua
y mi llanto no se oyó.
Se juntaron mis pedazos
lloviendo melancolía sobre mis sesos
y con la humedad de tus labios
escribí sobre la arena
un nombre olvidado por los lamentos.
Murió lo eterno naciendo el instante
y en el final de los tiempos
renací de tu recuerdo.
bañándome su vino
y en la vigilia del tercer día
palpitó el alma del relámpago.
Se estremeció mi esqueleto
se enroscó una canción en mi garganta
y mis pulmones enloquecieron
aturdidos por la higuera.
Me paralizó el miedo
miedo a la vida como debe ser vivida
y tembló la sombra ante la danza de una vela
cuando el frío de una tarde infringió mi soledad.
Y las palabras desquiciadas
escaparon de mis dedos.
La miseria inició su canto
y me ahogué
en fuego y desesperación.
Rogué a los clavos su perdón
pero perdí mi lengua
y mi llanto no se oyó.
Se juntaron mis pedazos
lloviendo melancolía sobre mis sesos
y con la humedad de tus labios
escribí sobre la arena
un nombre olvidado por los lamentos.
Murió lo eterno naciendo el instante
y en el final de los tiempos
renací de tu recuerdo.
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