zahorí
Poeta recién llegado
DOLOR EXISTENCIAL
Una araña, sobre una alfombra, camina siempre torpemente.
Un escorpión parece morir
aguijoneado por su propio peso cuando
lo encierras en un círculo de fuego
y al parecer
las hormigas saben MÁS
de los puntos dolorosos de tu mano que el formol.
Un arco iris que se traza del vértice de una montaña
hasta el extremo mismo de sí misma
es un arco para que entren todas tus incertidumbres
y un campesino con sombrero y ruana a la media noche
perdido al frente del solar de tu casa
suele parecerse al demonio
si lo encandelillas con una linterna.
Un vidrio enterrado entre el suelo
y entre el asalto vaquero de la palma de tu mano
solo te dejará una cicatriz enorme
como castigo al uso de un revolver imaginario
y pasar por encima de una verja borracho
te hará volver hasta tu niñez
cuando una astilla de pomarrosa
te recibió las piernas al caerte de un columpio.
Un escarabajo sabe que está muriendo
cuando comienza a ser despedazado por las hormigas
y una lombriz siente la agonía
cuando la dejas sobre una acera incendiada al mediodía.
Un colibrí no se mueve cuando se siente atrapado entre las manos
y una nube se va desmigajando de tristeza entre la tarde
cuando el espectáculo de un avión a PROPULSIÓN
hace levantar a todos la cabeza.
Estamos irremediablemente vivos
Con todos los sentimientos enredados
En la red de nuestra alma.
Un dolor se va infiltrando
Por debajo de la puerta.
La noche nos llega con el infinito apuñalado de luciérnagas.
Una araña, sobre una alfombra, camina siempre torpemente.
Un escorpión parece morir
aguijoneado por su propio peso cuando
lo encierras en un círculo de fuego
y al parecer
las hormigas saben MÁS
de los puntos dolorosos de tu mano que el formol.
Un arco iris que se traza del vértice de una montaña
hasta el extremo mismo de sí misma
es un arco para que entren todas tus incertidumbres
y un campesino con sombrero y ruana a la media noche
perdido al frente del solar de tu casa
suele parecerse al demonio
si lo encandelillas con una linterna.
Un vidrio enterrado entre el suelo
y entre el asalto vaquero de la palma de tu mano
solo te dejará una cicatriz enorme
como castigo al uso de un revolver imaginario
y pasar por encima de una verja borracho
te hará volver hasta tu niñez
cuando una astilla de pomarrosa
te recibió las piernas al caerte de un columpio.
Un escarabajo sabe que está muriendo
cuando comienza a ser despedazado por las hormigas
y una lombriz siente la agonía
cuando la dejas sobre una acera incendiada al mediodía.
Un colibrí no se mueve cuando se siente atrapado entre las manos
y una nube se va desmigajando de tristeza entre la tarde
cuando el espectáculo de un avión a PROPULSIÓN
hace levantar a todos la cabeza.
Estamos irremediablemente vivos
Con todos los sentimientos enredados
En la red de nuestra alma.
Un dolor se va infiltrando
Por debajo de la puerta.
La noche nos llega con el infinito apuñalado de luciérnagas.