Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez me dormí!
No apagué la Luna
ni encendí el Sol.
No descorrí la Cordillera
ni cardé las Nubes
ni repinté el Prado
ni regué la Flora.
No nutrí la Fauna.
No orienté los Vientos
ni tallé el Desierto
ni frisé los Polos
ni sacudí el Mar...
¡No sembré la Tierra!
Y sabiendo yo,
que el Magnánimo
todo lo perdona,
lo que más me aflige
y atormenta, es, justamente,
ese minúsculo destello
decepcionado que
advertiré en su mirada
cuando, íntimamente
afligido, todo lo vea
y solucione y nada
en absoluto me reproche.
¡Mi conciencia, será
mi peor castigo!
¡Qué fiasco le he resultado!
No apagué la Luna
ni encendí el Sol.
No descorrí la Cordillera
ni cardé las Nubes
ni repinté el Prado
ni regué la Flora.
No nutrí la Fauna.
No orienté los Vientos
ni tallé el Desierto
ni frisé los Polos
ni sacudí el Mar...
¡No sembré la Tierra!
Y sabiendo yo,
que el Magnánimo
todo lo perdona,
lo que más me aflige
y atormenta, es, justamente,
ese minúsculo destello
decepcionado que
advertiré en su mirada
cuando, íntimamente
afligido, todo lo vea
y solucione y nada
en absoluto me reproche.
¡Mi conciencia, será
mi peor castigo!
¡Qué fiasco le he resultado!
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