The Black Angel
Poeta recién llegado
Ya no creo en el amor,
ya no creo ni en ti ni en mí,
ni en nadie más,
pues arrodillado ante ti estoy,
y arrodillado aún,
me haz de pisar,
me haz de matar día tras día,
y yo sin refuñar,
por que creía en el amor,
y lo podía soportar, pero...
Ya no creo en el amor,
ni en mis lágrimas que caen,
mientras tus bezos inauditos,
mi boca nunca han de rozar,
y corren a la par tuya,
mientras yo detrás de ti he de juntar,
los minutos que te sobran,
para vivir un poco más.
Ya no creo en el amor,
y mil veces lo he de gritar,
pues me paro enfrente tuyo,
y me quito el antifaz,
de la esperanza de mi felicidad,
y me vuelvo frío como el viento,
y tan oscuro como el mar,
mi corazón petrificado,
ha dejado de palpitar.
Ya no creo en el amor,
y mi propia tumba he de cavar...
ya no creo ni en ti ni en mí,
ni en nadie más,
pues arrodillado ante ti estoy,
y arrodillado aún,
me haz de pisar,
me haz de matar día tras día,
y yo sin refuñar,
por que creía en el amor,
y lo podía soportar, pero...
Ya no creo en el amor,
ni en mis lágrimas que caen,
mientras tus bezos inauditos,
mi boca nunca han de rozar,
y corren a la par tuya,
mientras yo detrás de ti he de juntar,
los minutos que te sobran,
para vivir un poco más.
Ya no creo en el amor,
y mil veces lo he de gritar,
pues me paro enfrente tuyo,
y me quito el antifaz,
de la esperanza de mi felicidad,
y me vuelvo frío como el viento,
y tan oscuro como el mar,
mi corazón petrificado,
ha dejado de palpitar.
Ya no creo en el amor,
y mi propia tumba he de cavar...
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