Lloro sin remedio

isabel rodriguez

Poeta asiduo al portal
Lloro porque me da la gana,
¿a quién le voy a dar explicaciones?
Lloro porque me duelen los dedos de maltratar al papel.

Vivo
en este espacio en blanco,
con las leyes de la ausencia
condenando mis silencios.
Vivo,
porque sí,
porque no hay remedio ni cura
para esta enfermedad sin nombre.

Sólo me faltas tú,

y si regresas

será tarde;

mis brazos se cerraron
en una tarde de recuerdos.
Me cansé de esperar
amaneceres
que llevaran tu olor.

No necesito más
que un segundo en el minutero,
sola,
sin piel
ni ganas de salvarme.
Sin ti.

Sólo necesito llorar
como llora el niño
en el cementerio:

sabiendo que el dolor
no le devolverá aquello
que un día
murió.
 
Llorar, y liberar al alma de ese castigo, del dolor que se guarda entre los abismos insondables de su interior.

El llanto es algo bueno, limpia y hace renacer el cuerpo y sobre todo el ánimo de seguir en este camino de espinas.

Un beso

Eugenio
 
Lloro porque me da la gana,
¿a quién le voy a dar explicaciones?
Lloro porque me duelen los dedos de maltratar al papel.

Vivo
en este espacio en blanco,
con las leyes de la ausencia
condenando mis silencios.
Vivo,
porque sí,
porque no hay remedio ni cura
para esta enfermedad sin nombre.

Sólo me faltas tú,

y si regresas

será tarde;

mis brazos se cerraron
en una tarde de recuerdos.
Me cansé de esperar
amaneceres
que llevaran tu olor.

No necesito más
que un segundo en el minutero,
sola,
sin piel
ni ganas de salvarme.
Sin ti.

Sólo necesito llorar
como llora el niño
en el cementerio:

sabiendo que el dolor
no le devolverá aquello
que un día
murió.


Es triste y tierno a la vez Isabel.

Siempre disfruto con tus poemas.

Un abrazo.
 
que más que decir isa, sinceramente excelente. cuan profunda la segunda estrofa. gracias por tus lineas. un beso
 
Lloro porque me da la gana,
¿a quién le voy a dar explicaciones?
Lloro porque me duelen los dedos de maltratar al papel.

Vivo
en este espacio en blanco,
con las leyes de la ausencia
condenando mis silencios
.
Vivo,
porque sí,
porque no hay remedio ni cura
para esta enfermedad sin nombre.

Sólo me faltas tú,

y si regresas

será tarde;

mis brazos se cerraron
en una tarde de recuerdos.
Me cansé de esperar
amaneceres
que llevaran tu olor.

No necesito más
que un segundo en el minutero,
sola,
sin piel
ni ganas de salvarme.
Sin ti.

Sólo necesito llorar
como llora el niño
en el cementerio:

sabiendo que el dolor
no le devolverá aquello
que un día
murió
.

Desgarrador, fatídico y bello poema sobre la ausencia. Destaco los versos que más me han gustado.
Saludos y estrellas, Isabel.
 
Lloro porque me da la gana,
¿a quién le voy a dar explicaciones?
Lloro porque me duelen los dedos de maltratar al papel.

Vivo
en este espacio en blanco,
con las leyes de la ausencia
condenando mis silencios.
Vivo,
porque sí,
porque no hay remedio ni cura
para esta enfermedad sin nombre.

Sólo me faltas tú,

y si regresas

será tarde;

mis brazos se cerraron
en una tarde de recuerdos.
Me cansé de esperar
amaneceres
que llevaran tu olor.

No necesito más
que un segundo en el minutero,
sola,
sin piel
ni ganas de salvarme.
Sin ti.

Sólo necesito llorar
como llora el niño
en el cementerio:

sabiendo que el dolor
no le devolverá aquello
que un día
murió.

Felicidades poeta.
Esta desgarradora poesía conmueve y mucho, Isabel.
Me ha gustado mucho, realemnte impresionante,

Un abrazo
Joan
 

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