Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Oh sueño mío!
¡Oh jazmín anochecido!
¿A dónde marchas con olor
a racimo fresco de caricias?
Tú que tienes poblados los pétalos
con diminutos haces de amor.
Alejandro Romero
No preguntes.
Llévate estos frágiles poemas
de bolsillo,
zurcidos en las tardes carceleras
de las felices horas soñadas.
No preguntes.
Sólo llévate esta forma distinta
de concebir la fruta verde del amor
en el portalón oxidado de nuestras vidas.
No preguntes el porqué, ni el cómo, ni el dónde,
únicamente coge la mochila
de este vivir retraído,
y llévame a donde la cárcel
no tenga barrotes para amarte...
Porque después sólo quedarás tú.
¡Oh jazmín anochecido!
¿A dónde marchas con olor
a racimo fresco de caricias?
Tú que tienes poblados los pétalos
con diminutos haces de amor.
Alejandro Romero
No preguntes.
Llévate estos frágiles poemas
de bolsillo,
zurcidos en las tardes carceleras
de las felices horas soñadas.
No preguntes.
Sólo llévate esta forma distinta
de concebir la fruta verde del amor
en el portalón oxidado de nuestras vidas.
No preguntes el porqué, ni el cómo, ni el dónde,
únicamente coge la mochila
de este vivir retraído,
y llévame a donde la cárcel
no tenga barrotes para amarte...
Porque después sólo quedarás tú.
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