la_lala
Poeta que considera el portal su segunda casa
No era un día diferente,
como todas las mañanas
esperaba tras la ventana verlo pasar,
admiraba su pulcritud y presencia,
de esas personas que desencadenan
su esencia al viento
y se convierten
en sueños indiferentes.
Ojos quizás oscuros,
pero cuando la luz
decide quedarse en ellos
son claros como el agua,
con facciones delicadas
Dios se dedico al hacerlo
y dejo la perfección de sus manos en él.
Despliega una sonrisa
entre fina seriedad
y a sus pies danzan las viejas
árbitros del sendero,
Solo mirarlo,
con eso era suficiente
para ser motivo de desvelo y amor,
Las mujeres lo admiraban cada día,
creo que como yo no había ninguna,
todas salían a la puerta
a dejar sus ridiculeces visibles.
Con la imagen ideal que construía
en mis cuentos
Lo percibía al pasar.
Ya pertenecía a mis sueños,
desde el día en que lo vi atravesar
el océano con sus letras
y en su andanza llevaba
mi nombre tatuado
-A mi casa todas las mañanas
con el desayuno llegaba a tocar-
como todas las mañanas
esperaba tras la ventana verlo pasar,
admiraba su pulcritud y presencia,
de esas personas que desencadenan
su esencia al viento
y se convierten
en sueños indiferentes.
Ojos quizás oscuros,
pero cuando la luz
decide quedarse en ellos
son claros como el agua,
con facciones delicadas
Dios se dedico al hacerlo
y dejo la perfección de sus manos en él.
Despliega una sonrisa
entre fina seriedad
y a sus pies danzan las viejas
árbitros del sendero,
Solo mirarlo,
con eso era suficiente
para ser motivo de desvelo y amor,
Las mujeres lo admiraban cada día,
creo que como yo no había ninguna,
todas salían a la puerta
a dejar sus ridiculeces visibles.
Con la imagen ideal que construía
en mis cuentos
Lo percibía al pasar.
Ya pertenecía a mis sueños,
desde el día en que lo vi atravesar
el océano con sus letras
y en su andanza llevaba
mi nombre tatuado
-A mi casa todas las mañanas
con el desayuno llegaba a tocar-
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