legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pálida cual nube de verano,
hoja al viento
sin destino fijo,
el aire a sus anchas
te hizo un hijo;
mucho antes de que aterrizaras,
mucho antes
Te tomé en mis manos
reseca y quebradiza,
con el envés arriba
mostrándole a la brisa,
las estrías que en premio
te dejó la vida:
amantes les llaman,
creo que amantes
Espolvoreé un rocío
en tu haz ya opaco
intentando revivirte,
más los pasos del tiempo
pasando sobre ti
no estacionaron;
y fueron crueles,
un tren sin tregua
de medio día para abajo
¿Dónde quedó
el vaivén que en mansa travesía
en los aires de otoño te mecía?
Cierto,
cuando ya de la copa
te desprende,
te hace volar
en ritos placenteros;
luego te arrastra
y cuando tus entrañas corroídas
no pueden sostener el vuelo,
se aleja cadencioso
buscando frágiles hojas,
ávidas por liberarse
hoja al viento
sin destino fijo,
el aire a sus anchas
te hizo un hijo;
mucho antes de que aterrizaras,
mucho antes
Te tomé en mis manos
reseca y quebradiza,
con el envés arriba
mostrándole a la brisa,
las estrías que en premio
te dejó la vida:
amantes les llaman,
creo que amantes
Espolvoreé un rocío
en tu haz ya opaco
intentando revivirte,
más los pasos del tiempo
pasando sobre ti
no estacionaron;
y fueron crueles,
un tren sin tregua
de medio día para abajo
¿Dónde quedó
el vaivén que en mansa travesía
en los aires de otoño te mecía?
Cierto,
cuando ya de la copa
te desprende,
te hace volar
en ritos placenteros;
luego te arrastra
y cuando tus entrañas corroídas
no pueden sostener el vuelo,
se aleja cadencioso
buscando frágiles hojas,
ávidas por liberarse
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