mamcardenal
Exp..
Acordemos lo que acordemos
entre el hoy, la esperanza
o el sol de mañana,
lo mismo es, estamos
en la prisa de los años que pasan
en la noche de las piedras que quedan
en el vino de la ronca espera,
de las horas veloces
que cuelgan de tus caderas.
La fuente de tus ojos
suministra el frescor
que en mis manos faltaba
- manos no sobraban -
inocentes nostalgias.
Me las querría comer
como ceremonia a tu piel
que sigue pidiendo más saliva,
más noches y sales de ola.
Días enteros nos reímos
hasta que algún extraño dios,
receloso, nos separó.
Después, y sin preguntarnos,
vendrá el tiempo viudo
de furtivas caricias,
de miradas imperfectas
pero, eso sí, sinceras
como los besos que te di.
entre el hoy, la esperanza
o el sol de mañana,
lo mismo es, estamos
en la prisa de los años que pasan
en la noche de las piedras que quedan
en el vino de la ronca espera,
de las horas veloces
que cuelgan de tus caderas.
La fuente de tus ojos
suministra el frescor
que en mis manos faltaba
- manos no sobraban -
inocentes nostalgias.
Me las querría comer
como ceremonia a tu piel
que sigue pidiendo más saliva,
más noches y sales de ola.
Días enteros nos reímos
hasta que algún extraño dios,
receloso, nos separó.
Después, y sin preguntarnos,
vendrá el tiempo viudo
de furtivas caricias,
de miradas imperfectas
pero, eso sí, sinceras
como los besos que te di.
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