Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablemos de la figura reflejada en tu espejo;
de la piel reluciente por la crema de cacao
que tus manos nerviosas acarician detenidamente,
persiguiendo las huellas de otras manos,
que con el deseo a flor de piel delineaban
la figura de tu gesto, sosteniendo el escapado gemido
que brotaba de la fuente de tu alma.
Hablemos de la mirada que posas en ti misma.
La profundidad anhelada en el eco de tu mente.
La dulce sensación que reposa sobre tus senos,
los hongos saltarines de tus pezones de atardeceres
de soledades vulnerables y largas noches
con ositos de peluche que guardan secretos inmensurables.
Hablemos de tu boca, con la fresa de tu lengua
locamente buscando el abecedario del amor,
en su torbellino elocuente en el carmesí de tus labios...
¡Ah! La magia de ti misma reflejada en ti.
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