luvitin
Poeta adicto al portal
Allí va el jornalero por sus magras monedas,
su mirada distante al final del futuro,
su sombra lo sigue como fiel malandanza,
sus bolsillos exiguos, sin sol, sin trabajo.
Allí va Juan con sus manos a lucharle a la vida,
son surcos de yugos conscientes de privanzas,
su pecho enfrenta digno como mariposa al fuego,
su espalda grande se arquea de tantos fracasos.
Allí va el jornalero con su amable sonrisa,
sabiendo de sus hijos, cinco piquitos hambrientos,
esperando en el nido de su amada Francisca.
La luz está de su lado, el sudor aguarda paciente.
Allí va Juan con sus hombros fatigosos,
con sus escasos estudios es casi un iletrado,
humilde entrega su cuerpo para el pan codiciado.
Orgulloso vuelve a casa con sus mínimos billetes.
Allí va el jornalero, brillan sus ojos abatidos,
va por su noble tinto es casi día de fiesta,
sabiendo que su alegría tiene apenas un litro.
Lo beberá trago a trago,
como a el se lo bebe la vida.
Mañana será otro día, otro día como tantos.
su mirada distante al final del futuro,
su sombra lo sigue como fiel malandanza,
sus bolsillos exiguos, sin sol, sin trabajo.
Allí va Juan con sus manos a lucharle a la vida,
son surcos de yugos conscientes de privanzas,
su pecho enfrenta digno como mariposa al fuego,
su espalda grande se arquea de tantos fracasos.
Allí va el jornalero con su amable sonrisa,
sabiendo de sus hijos, cinco piquitos hambrientos,
esperando en el nido de su amada Francisca.
La luz está de su lado, el sudor aguarda paciente.
Allí va Juan con sus hombros fatigosos,
con sus escasos estudios es casi un iletrado,
humilde entrega su cuerpo para el pan codiciado.
Orgulloso vuelve a casa con sus mínimos billetes.
Allí va el jornalero, brillan sus ojos abatidos,
va por su noble tinto es casi día de fiesta,
sabiendo que su alegría tiene apenas un litro.
Lo beberá trago a trago,
como a el se lo bebe la vida.
Mañana será otro día, otro día como tantos.
Tito Visentín