Cruz De Palmas...

Enrique Quiroz Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
CRUZ DE PALMAS



En el llano sutil de tu mirada,
que insinuante besábame de lejos,
entre espinas, miré la mar plateada
del adiós, desangrando carne y hueso.

Miserable, la luna esa mañana,
de agua negra curtió mis sentimientos,
y observando que mi alma la añoraba,
sin piedad, me apartó sin miramientos.

Y vagué por la orilla de la playa,
con mis lágrimas hijas del acero,
y mis cuitas dolientes se abonaban
con la flor otoñal del universo:

¡El amor!, ¡cuánto amor necesitaba!:
Era bruna la fuente de mi suelo,
que imbebible y sombría pernoctaba,
como sierpe azulada de veneno.

Mas, florearon cruzadas las dos palmas
que mis manos sembraron en sus versos,
y en el huerto de mi samaritana
con sus aguas logré llegar al cielo.



AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
18 de julio de 2008
 
Un buen cuento con final feliz presentas en este solemne romance endecasílabo.

Nos abocas al desespero y cuando ya estamos con la boca reseca nos das un sorbo de ambrosía...:::banana:::

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Un buen cuento con final feliz presentas en este solemne romance endecasílabo.

Nos abocas al desespero y cuando ya estamos con la boca reseca nos das un sorbo de ambrosía...:::banana:::

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Realmente muy perspicaz y alentador tu comentario a mi poema, Gracias Maramín por tu amable visita que me honra y engalana.
Un fuerte y crujidor abrazo para variar...

Enrique
 
Un gusto leer tu poema, me gustaron mucho las dos ultimas estrofas y el final te devuelve ese sabor dulce que hace sonreir.... Un agrado leer tus líneas....
 
CRUZ DE PALMAS





En el llano sutil de tu mirada,
que insinuante besábame de lejos,
entre espinas, miré la mar plateada
del adiós, desangrando carne y hueso.


Miserable, la luna esa mañana,
de agua negra curtió mis sentimientos,
y observando que mi alma la añoraba,
sin piedad, me apartó sin miramientos.


Y vagué por la orilla de la playa,
con mis lágrimas hijas del acero,
y mis cuitas dolientes se abonaban
con la flor otoñal del universo:


¡El amor!, ¡cuánto amor necesitaba!:
Era bruna la fuente de mi suelo,
que imbebible y sombría pernoctaba,
como sierpe azulada de veneno.


Mas, florearon cruzadas las dos palmas
que mis manos sembraron en sus versos,
y en el huerto de mi samaritana
con sus aguas logré llegar al cielo.




AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ

18 de julio de 2008




Amigo Enrique... hermoso Poema.. que te sarandea para alla y para acà y, de repende... un final feliz. Estrellas para ti, un abrazo y mis deseos de que la inspiracion te acompañe siempre, siempre.... SIEMPRE.-


ferdorta
 

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