barriletesubterráneo
Poeta recién llegado
Me contaron de una
niña desatendida del mundo.
Pensaba que era mujer peleaba
con la señora que le peinaba las canas
Parecía mujer
al hablar me daba la espalda.
Y un pez por su boca vivía
en la vidriera de su piel
Inquieta, detuvo el reloj
hostil de su infancia.
una lágrima por cada gota de sangre
derramó de placer en su explosión adolescente.
Ya infiltrado en su dolor el movimiento
se arrancó la camisa para ocultar sus carencias.
Desnudó a gritos sus deseos y me los dijo al oído
para abrigar mis impulsos
Mi cuerpo se abrió de venas
a su locura de niña experta en guiños de mundo.
Su piel... noche sin luna,
abrigo de oscuridad.
Su boca... una selva tropical,
de frutos prohibidos para nadie.
En la cima de mi lengua
dos colinas amables con frutillas frescas
Hacen turismo en su cintura
los dedos viajeros de mis pupilas.
estacionan en su pubis mis palabras mareadas
de humedad cálida de licor femenino.
Me emborracho de mujer todas las noches.
y en los días cuando duermo
descanso bajo la hoja transparente de sueños
vírgenes que empapan mis sábanas
con nuestra sangre mezclada.
niña desatendida del mundo.
Pensaba que era mujer peleaba
con la señora que le peinaba las canas
Parecía mujer
al hablar me daba la espalda.
Y un pez por su boca vivía
en la vidriera de su piel
Inquieta, detuvo el reloj
hostil de su infancia.
una lágrima por cada gota de sangre
derramó de placer en su explosión adolescente.
Ya infiltrado en su dolor el movimiento
se arrancó la camisa para ocultar sus carencias.
Desnudó a gritos sus deseos y me los dijo al oído
para abrigar mis impulsos
Mi cuerpo se abrió de venas
a su locura de niña experta en guiños de mundo.
Su piel... noche sin luna,
abrigo de oscuridad.
Su boca... una selva tropical,
de frutos prohibidos para nadie.
En la cima de mi lengua
dos colinas amables con frutillas frescas
Hacen turismo en su cintura
los dedos viajeros de mis pupilas.
estacionan en su pubis mis palabras mareadas
de humedad cálida de licor femenino.
Me emborracho de mujer todas las noches.
y en los días cuando duermo
descanso bajo la hoja transparente de sueños
vírgenes que empapan mis sábanas
con nuestra sangre mezclada.
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