ONICE
Poeta fiel al portal
En mis mejillas has dejado tu aroma.
En mis pupilas, tu brillo; tu resplandor.
¡Siento el calor de tu inocencia en mi cara!
En mis brazos has guardado, tu frágil amor.
En mis pupilas, tu brillo; tu resplandor.
¡Siento el calor de tu inocencia en mi cara!
En mis brazos has guardado, tu frágil amor.
Como el caballo blanco, de alas celestes,
como la luna o el alma de esta tierra...
Vienes, a pasos agigantados, verdes,
como el perfume que brota de la hierba.
como la luna o el alma de esta tierra...
Vienes, a pasos agigantados, verdes,
como el perfume que brota de la hierba.
Sobre la tierra amarga y las flores marchitas.
Sobre la venganza y las rocas de ceniza,
los álamos viejos, ante ti claudican;
venerando y adorando el calor de tu sonrisa.
Sobre la venganza y las rocas de ceniza,
los álamos viejos, ante ti claudican;
venerando y adorando el calor de tu sonrisa.
Calor que desprendes, como la arena blanca.
Cómo la gran bola amarilla que nos yergue.
¡Calor que te dió vida! Colmó de luz... tu frente.
Cómo la gran bola amarilla que nos yergue.
¡Calor que te dió vida! Colmó de luz... tu frente.
a mi hijo.
ONICE
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