Johan Sebastian
Poeta recién llegado
RENACIMIENTO.
La brisa de la aurora
despertó cielos de ansias,
avivó un fuego extinguido,
florecieron rosas,
y con ellas espinas
de un viejo sabor.
Esos ojos erizaron los pliegues de mi alma,
temblaron los cristales
por temor a romperse,
a quebrarse frente a un océano embravecido
sellado por un manto de pasado y olvido;
hubo voces que se extinguieron,
y otras que nacieron
en fuegos furiosos
provenientes de un desierto de otro mundo,
con el peso del tiempo encima.
Sin que lo desees fueron tus manos tristes
las que me rescataron de este páramo...
La brisa de la aurora
despertó cielos de ansias,
avivó un fuego extinguido,
florecieron rosas,
y con ellas espinas
de un viejo sabor.
Esos ojos erizaron los pliegues de mi alma,
temblaron los cristales
por temor a romperse,
a quebrarse frente a un océano embravecido
sellado por un manto de pasado y olvido;
hubo voces que se extinguieron,
y otras que nacieron
en fuegos furiosos
provenientes de un desierto de otro mundo,
con el peso del tiempo encima.
Sin que lo desees fueron tus manos tristes
las que me rescataron de este páramo...
Seba