DanteFranco
Poeta recién llegado
Enfermo y taciturno desfallezco,
al verte muy distante de mi lecho,
teniendo soledad dentro del pecho,
que hiere mi sensible corazón.
La muerte se empecina en abrazarme,
y hundirme entre las sombras del olvido,
mas, sólo siento penas y gran frío,
que alarga mi sufrir hasta el despecho.
El alba me sorprende con sus tintes,
de azul y negro gris por las mañanas,
mas, siendo ya de noche o madrugada,
los ayes del martirio me acompañan.
Y pienso que los días que me quedan,
serán las estaciones de un calvario,
que sin ser Jesucristo los padezco,
en medio del reír de mi destino.
al verte muy distante de mi lecho,
teniendo soledad dentro del pecho,
que hiere mi sensible corazón.
La muerte se empecina en abrazarme,
y hundirme entre las sombras del olvido,
mas, sólo siento penas y gran frío,
que alarga mi sufrir hasta el despecho.
El alba me sorprende con sus tintes,
de azul y negro gris por las mañanas,
mas, siendo ya de noche o madrugada,
los ayes del martirio me acompañan.
Y pienso que los días que me quedan,
serán las estaciones de un calvario,
que sin ser Jesucristo los padezco,
en medio del reír de mi destino.