emiled
Poeta adicto al portal
Visiones de la luna desnuda I
Cuando supe de la violenta visión del cosmos,
ya los quejumbrosos astros del azur
habían violado en su desnudez a la luna,
y a los cometas que iban hacia el sur.
Cuando supe de las errantes estrellas
el paroxismo que sufrían en las trombas,
devuelto había sido el sol a su tumba
de ágata púrpura y perlas bellas.
¡Como brillaban aquellos astros!
Titilaban en forma de marítimos faros,
a veces apagados, caían luego fugaces,
abrillantando la bóveda de errantes luceros.
Desde entonces supimos del alba en el cielo
echando fuego desde los volcanes,
u otros ocasos sobre ponientes grises
en la plenitud de los polos y el hielo.
¡Ah! ¡Como se espejan aquellos en los ríos!
¿Cómo podré despertar a la tarde del campo
hacia los jardines de heliotropos,
caminando en el bosque al borde de los lirios?
Sueño tener mi hogar en el seno de la luna,
despertar en el soplo de la última tarde
junto a las novas que esos ojos acunan,
abrazado a aquel mar que a lo lejos arde.
Aún sabiendo que la borrasca allá muere
en la infinita tumba que es el cielo,
lo mismo nacen mundos en el suelo
que hoy muere y las espinas hieren.
¿Cómo será la noche por aquellos montes?
¿Serán rubíes,
ocasos,
albas de sal?
Sólo los zargazos saben de gritos en lontananza.
E.N.R.D
Cuando supe de la violenta visión del cosmos,
ya los quejumbrosos astros del azur
habían violado en su desnudez a la luna,
y a los cometas que iban hacia el sur.
Cuando supe de las errantes estrellas
el paroxismo que sufrían en las trombas,
devuelto había sido el sol a su tumba
de ágata púrpura y perlas bellas.
¡Como brillaban aquellos astros!
Titilaban en forma de marítimos faros,
a veces apagados, caían luego fugaces,
abrillantando la bóveda de errantes luceros.
Desde entonces supimos del alba en el cielo
echando fuego desde los volcanes,
u otros ocasos sobre ponientes grises
en la plenitud de los polos y el hielo.
¡Ah! ¡Como se espejan aquellos en los ríos!
¿Cómo podré despertar a la tarde del campo
hacia los jardines de heliotropos,
caminando en el bosque al borde de los lirios?
Sueño tener mi hogar en el seno de la luna,
despertar en el soplo de la última tarde
junto a las novas que esos ojos acunan,
abrazado a aquel mar que a lo lejos arde.
Aún sabiendo que la borrasca allá muere
en la infinita tumba que es el cielo,
lo mismo nacen mundos en el suelo
que hoy muere y las espinas hieren.
¿Cómo será la noche por aquellos montes?
¿Serán rubíes,
ocasos,
albas de sal?
Sólo los zargazos saben de gritos en lontananza.
E.N.R.D
::
::