pablovalcarcel
Poeta recién llegado
Volver a morir,
volver a morir, es la solución que se me ocurre,
igual que un día me acallé en silencio,
ahora, desaparecer es lo que sigue.
En ocasiones se antoja como solución,
pero no acallaré lo que no entiendo,
no sin encontrar el por qué,
no podría predecir cuanto viviré,
no tendría sentido siquiera intentarlo,
pero sé que no juzgaré aquello que no entiendo.
El mundo es mío,
todo lo que veo es propio,
nada de lo que hagan otros llegará a mi si no es por mi,
nada que esté ahí fuera entrará en mi cabeza,
nada si no entra en mi mundo,
y aunque desprecie lo que vivo,
aunque crea que no valga nada,
seguiré sin juzgar lo que no entiendo.
Sólo sé que es mi juego,
en el que perder duele,
ganar se llama felicidad,
pero da igual,
de que me vale si no lo entiendo.
Uno detrás de otro,
recordaré, repasaré mis errores,
los volveré a cometer,
pero tengo excusa,
al final,
es lo mismo, no lo entiendo.
Dicen que la ignorancia es la felicidad,
y seguramente sea cierto,
pero sin ignorar la propia ignorancia,
yo ignorante, me siento perdido.
Pagaría con lo que tengo,
todo por olvidar el miedo,
pero al final,
la triste verdad es que es más fuerte que yo,
llámalo si quieres cobardía,
tienes razón, no lo se,
simplemente, yo no puedo.
Me enzarzo en mis propias disputas,
me cuestiono el mundo detrás de las soluciones,
pero lo único que encuentro son más preguntas,
lo fácil sería obviarlas,
ser feliz en mi ignorancia,
pero soy incapaz,
el mundo es perfecto,
todo se mueve,
sin contar con nosotros,
como piezas de un juego,
que nos inventamos nuestro valor,
pero sin nosotros,
nada cambiaría.
Simplemente hay que disfrutar del paisaje,
del entorno que nos tocó vivir,
de las recompensas al esfuerzo,
si consigues luchar,
pero yo sigo en mis temores,
fascinado con el juego,
con un tablero perfecto,
da igual lo que me ofrezcas,
pensaré más allá de ello,
y donde no los haya,
encontraré miedos.
volver a morir, es la solución que se me ocurre,
igual que un día me acallé en silencio,
ahora, desaparecer es lo que sigue.
En ocasiones se antoja como solución,
pero no acallaré lo que no entiendo,
no sin encontrar el por qué,
no podría predecir cuanto viviré,
no tendría sentido siquiera intentarlo,
pero sé que no juzgaré aquello que no entiendo.
El mundo es mío,
todo lo que veo es propio,
nada de lo que hagan otros llegará a mi si no es por mi,
nada que esté ahí fuera entrará en mi cabeza,
nada si no entra en mi mundo,
y aunque desprecie lo que vivo,
aunque crea que no valga nada,
seguiré sin juzgar lo que no entiendo.
Sólo sé que es mi juego,
en el que perder duele,
ganar se llama felicidad,
pero da igual,
de que me vale si no lo entiendo.
Uno detrás de otro,
recordaré, repasaré mis errores,
los volveré a cometer,
pero tengo excusa,
al final,
es lo mismo, no lo entiendo.
Dicen que la ignorancia es la felicidad,
y seguramente sea cierto,
pero sin ignorar la propia ignorancia,
yo ignorante, me siento perdido.
Pagaría con lo que tengo,
todo por olvidar el miedo,
pero al final,
la triste verdad es que es más fuerte que yo,
llámalo si quieres cobardía,
tienes razón, no lo se,
simplemente, yo no puedo.
Me enzarzo en mis propias disputas,
me cuestiono el mundo detrás de las soluciones,
pero lo único que encuentro son más preguntas,
lo fácil sería obviarlas,
ser feliz en mi ignorancia,
pero soy incapaz,
el mundo es perfecto,
todo se mueve,
sin contar con nosotros,
como piezas de un juego,
que nos inventamos nuestro valor,
pero sin nosotros,
nada cambiaría.
Simplemente hay que disfrutar del paisaje,
del entorno que nos tocó vivir,
de las recompensas al esfuerzo,
si consigues luchar,
pero yo sigo en mis temores,
fascinado con el juego,
con un tablero perfecto,
da igual lo que me ofrezcas,
pensaré más allá de ello,
y donde no los haya,
encontraré miedos.