Fogata de mis leños
Desde que tú te fuiste, mujer que reverencio,
siempre te vi pasar, sin parar a mi lado,
fue una noche muy triste, después de mi silencio.
Un sueño fuiste a amar, de visita en mi prado,
yo sé que te perdí, como una aguja fina,
en medio de un pajar, de mi jardín regado.
No me reí de tí, caracola marina,
por más que tú lo dices, porque jamás lo haré,
esos besos te dí, por tu risa divina,
Por los ratos felices y tú sabes porqué,
quedaste en mí tatuada, pero me fue prohibido
hablar de mis deslices, decirte que te amé.
Por mí quedaba en nada, el fuego compartido,
sentía tu dolor, en medio de mi pecho,
como daga clavada, en un casal herido.
¿Volveremos amor, a compartir un trecho,
mujer-niña, bonita, alegre y soñadora,
tal vez algo mejor, de lo que fue deshecho?
Romantica chiquita, orquídea de tu flora,
por quien mi cuerpo siente, fogata de mis leños,
por quien mi amor palpita, por quien el alma llora,
tú ocupas en mi mente, la zona de mis sueños.
Eduardo León de la Barra