PERLADELMAR
Poeta fiel al portal
Desde que te fuiste,
desde que moriste,
hace dos semanas,
mi vida se detuvo
Como suspendida en el tiempo;
Sin hálito
Mis sueños no descansan
Mis huesos se quebrantan,
y en un profundo suspiro del alma
Te anhelo.
Y vuelves a la vida,
y te despierto y sigues en mi pecho
y en mis pensamientos
y en mi corazón
y río con tu risa,
y siento tu presencia.
En mi silencio me visitas
Más sé que ya no estás.
Te extraño,
como se extraña a un hermano,
cuando se pierde un amigo
como mi gema vencida,
se fue tu sonrisa
Y tus tantos te amo.
Que te fuiste porque yo te dije
No quería que te fueras y lo sabes
Más con los labios entreabiertos,
y el aliento inalcanzable;
Con los ojos a color de despedida,
anhelaste caminar hacia el sol...
Y te fuiste...
Te lloro,
cada tarde y cada noche
Y la tierra fría que cubre tu sepulcro
es mi cobija de la soledad.
Aprieto tu tierra y te tengo
Y estás ahí dentro
En ese hueco sin nombre,
que no contiene tu esencia
Sólo tu silencio de niño travieso
De niño dormido
Y la lluvia que cae, cae triste
sobre la tierra que cubre tu sepulcro
Como la cera de la vela en la penumbra.
Te veo,
frente a mis ojos vive tu vida,
y muero contigo...
Cada vez que respiro,
porque ya no pudiste hacerlo
Te fuiste lejos,
y no sé-
cuando muera yo también,
quizá vendrás por mí,
estarás en mi último aliento;
como yo estuve en el tuyo
Y romperás mi diario silencio...
Adiós mi Iván, mi hermano amado
Mi hermano amigo
desde que moriste,
hace dos semanas,
mi vida se detuvo
Como suspendida en el tiempo;
Sin hálito
Mis sueños no descansan
Mis huesos se quebrantan,
y en un profundo suspiro del alma
Te anhelo.
Y vuelves a la vida,
y te despierto y sigues en mi pecho
y en mis pensamientos
y en mi corazón
y río con tu risa,
y siento tu presencia.
En mi silencio me visitas
Más sé que ya no estás.
Te extraño,
como se extraña a un hermano,
cuando se pierde un amigo
como mi gema vencida,
se fue tu sonrisa
Y tus tantos te amo.
Que te fuiste porque yo te dije
No quería que te fueras y lo sabes
Más con los labios entreabiertos,
y el aliento inalcanzable;
Con los ojos a color de despedida,
anhelaste caminar hacia el sol...
Y te fuiste...
Te lloro,
cada tarde y cada noche
Y la tierra fría que cubre tu sepulcro
es mi cobija de la soledad.
Aprieto tu tierra y te tengo
Y estás ahí dentro
En ese hueco sin nombre,
que no contiene tu esencia
Sólo tu silencio de niño travieso
De niño dormido
Y la lluvia que cae, cae triste
sobre la tierra que cubre tu sepulcro
Como la cera de la vela en la penumbra.
Te veo,
frente a mis ojos vive tu vida,
y muero contigo...
Cada vez que respiro,
porque ya no pudiste hacerlo
Te fuiste lejos,
y no sé-
cuando muera yo también,
quizá vendrás por mí,
estarás en mi último aliento;
como yo estuve en el tuyo
Y romperás mi diario silencio...
Adiós mi Iván, mi hermano amado
Mi hermano amigo
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