Arnaldo
Poeta recién llegado
Búscame en las planicies, mi sombra.
Que ha de andar transando junto a mi pena,
acobardado y esculpido con tus quejas
que derriten mis horas, en la cálida arena.
Recorre con tu aroma, mis sueños.
Que acorralado vivo en profunda niebla,
acallando querubines al oído,
de aterrados versos de la voz que tiembla.
Búscame en los montes, mi cordura.
Que ha de estar mezclada en la espesura,
perdido entre arbustos de lapachos,
enredada en madreselvas de tu hermosura.
Encuéntrame en el río, mis ojos.
Que busca tu calma cobijado en su seno,
encegueciendo al alba con tus destellos
y anestesiando mi alma, tu dulce veneno
Imagíname en los cielos, mi rumbo.
Que tan lejos y tan cerca dos mundos,
regalando cariños sin fantasía perdida
y enterrando tus miedos, para sumarte a mi vida.
Que ha de andar transando junto a mi pena,
acobardado y esculpido con tus quejas
que derriten mis horas, en la cálida arena.
Recorre con tu aroma, mis sueños.
Que acorralado vivo en profunda niebla,
acallando querubines al oído,
de aterrados versos de la voz que tiembla.
Búscame en los montes, mi cordura.
Que ha de estar mezclada en la espesura,
perdido entre arbustos de lapachos,
enredada en madreselvas de tu hermosura.
Encuéntrame en el río, mis ojos.
Que busca tu calma cobijado en su seno,
encegueciendo al alba con tus destellos
y anestesiando mi alma, tu dulce veneno
Imagíname en los cielos, mi rumbo.
Que tan lejos y tan cerca dos mundos,
regalando cariños sin fantasía perdida
y enterrando tus miedos, para sumarte a mi vida.