Daniel Espinosa
Poeta adicto al portal
Como magia apareciste.. en el instante mismo..
en la penumbra vaga, cuando el dorso se dobla y se cae en la mortaja..
como arcilla, sin agua, sin tinaja, como febril cansancio en noches desveladas
de sueños rezagados que callan y desmallan, ante el dolor de la carnada..
así apareciste..
Como agua silenciosa, que brota en la cascada y mansa corre sobre el alma..
como el pueril refresco.. como el danzar de duendes que duermen en el monte..
que esconden las migajas de oro, destellos y entre tanto, amanecidos versos cantan
así llegaste a despertar la luz que abundante adentro mana
Llegaste con enero.. noviembre o diciembre.. tal vez en el ocaso de un sueño carcomido..
llegaste sin misterio, sin afán, sin miedo.. y te robaste el pecho, y me llenaste de besos
sé que llegaste: como ave que se posa a descansar acaso de la vida ruidosa..
y me tomaste todo.. y me envolviste entonces.. con tus ojos negros.. con tus labios corola..
Arribaste a este barco de enlutecidas tablas.. de balsas que escapaban,
de velas derruidas de faros apagados y anclas amarradas..
llegaste a la sombra del muelle silencioso.. de espadas empolvadas..
de grietas que derraman la soledad pausada.. llegaste . Como magia..
Como viruta escasa del viento carpintero.. que baña los paisajes de arena revolcada..
como campos sembrados de flores y belleza.. que adorna junto al alma, el jardín y las rosas..
como violeta y siempre viva te me quedaste en el alma
como magia.. fugaz magia..
en la penumbra vaga, cuando el dorso se dobla y se cae en la mortaja..
como arcilla, sin agua, sin tinaja, como febril cansancio en noches desveladas
de sueños rezagados que callan y desmallan, ante el dolor de la carnada..
así apareciste..
Como agua silenciosa, que brota en la cascada y mansa corre sobre el alma..
como el pueril refresco.. como el danzar de duendes que duermen en el monte..
que esconden las migajas de oro, destellos y entre tanto, amanecidos versos cantan
así llegaste a despertar la luz que abundante adentro mana
Llegaste con enero.. noviembre o diciembre.. tal vez en el ocaso de un sueño carcomido..
llegaste sin misterio, sin afán, sin miedo.. y te robaste el pecho, y me llenaste de besos
sé que llegaste: como ave que se posa a descansar acaso de la vida ruidosa..
y me tomaste todo.. y me envolviste entonces.. con tus ojos negros.. con tus labios corola..
Arribaste a este barco de enlutecidas tablas.. de balsas que escapaban,
de velas derruidas de faros apagados y anclas amarradas..
llegaste a la sombra del muelle silencioso.. de espadas empolvadas..
de grietas que derraman la soledad pausada.. llegaste . Como magia..
Como viruta escasa del viento carpintero.. que baña los paisajes de arena revolcada..
como campos sembrados de flores y belleza.. que adorna junto al alma, el jardín y las rosas..
como violeta y siempre viva te me quedaste en el alma
como magia.. fugaz magia..