Aquí, donde se desbarata el tiempo,
donde se desmembra el mar en olas,
donde la brisa marina se extiende
con la sola excusa de rozarte el rostro.
Aquí te amo !
Aquí mi corazon lanza sus ruegos al cielo,
como los pescadores las redes,
sobre tus ojos claros, oceánicos.
De mis labios emerge un susurro,
queriendo alcanzar tu nombre,
Y mi cuerpo ahonda en tus olores,
emulando tus movimientos,
haciéndose cómplice de tus acechos.
Cuánto te adoran mis ojos,
que despliegan sus brazos para
alcanzarte en abrazo;
y redimir los tuyos que no acceden
a sus antojos.
Aquí, donde el mar descarga dentelladas,
y las olas mueren al barbechar sus ansias.
Aquí te amo !
Y entre los dos se maquila algo que no decimos,
pero nos atranca.
De nuestras manos, cadenas ;
de nuestros labios,
delirio que no mata pero que envenena,
que no sangra pero que enajena.
Aquí tú y yo, sin saberlo;
hemos sembrado de perlados besos,
la orilla de la playa.
Y la arena se volvió beso,
y el beso se volvió deseo,
y el deseo a través del tiempo
nos pidió una tregua.
Y el sol nos halló abrazados,
todavía de ti en mi pecho,
y durmiendo...
donde se desmembra el mar en olas,
donde la brisa marina se extiende
con la sola excusa de rozarte el rostro.
Aquí te amo !
Aquí mi corazon lanza sus ruegos al cielo,
como los pescadores las redes,
sobre tus ojos claros, oceánicos.
De mis labios emerge un susurro,
queriendo alcanzar tu nombre,
Y mi cuerpo ahonda en tus olores,
emulando tus movimientos,
haciéndose cómplice de tus acechos.
Cuánto te adoran mis ojos,
que despliegan sus brazos para
alcanzarte en abrazo;
y redimir los tuyos que no acceden
a sus antojos.
Aquí, donde el mar descarga dentelladas,
y las olas mueren al barbechar sus ansias.
Aquí te amo !
Y entre los dos se maquila algo que no decimos,
pero nos atranca.
De nuestras manos, cadenas ;
de nuestros labios,
delirio que no mata pero que envenena,
que no sangra pero que enajena.
Aquí tú y yo, sin saberlo;
hemos sembrado de perlados besos,
la orilla de la playa.
Y la arena se volvió beso,
y el beso se volvió deseo,
y el deseo a través del tiempo
nos pidió una tregua.
Y el sol nos halló abrazados,
todavía de ti en mi pecho,
y durmiendo...