Ciela
Poeta veterano en el portal
TU NAVEGANTE, SOY.
Salgo a buscarte en los pliegues de mi cama
y está tan vivo
mi abdomen esta tarde,
que a los valles de mi espalda
no le quedan sino esperas encendidas.
Me palpo, me huelo, te confirmo.
Hay una imagen de tus brazos, aferrándome,
otra de tus ojos capturándome,
y una de tus huecos, ahuecándome.
Al hundirme en cuevas tan sabrosas:
soy cavernaria de tus cavernas,
profunda de tus profundidades.
Subterránea de vos, tu suburbana,
tu pobladora febril, tu buceadora.
Soy aquella niña trepada al mandarino,
o haciendo tiempo en el Puerto de Olivos,
en plena burla, no sólo de los años,
sino de las esquinas excesivas
que aún no nos reunían.
La de la audacia tenaz,
la que pretende, sin dar más vueltas ya,
ser tu último amor.
Te ofrendo la alegría de mis piernas
y todas las sonrisas de mi pelvis.
Soy la habitante de tus hombros,
tu exploradora epitelial y subcutánea.
Tu navegante soy,
tu compinche subfluvial, intergaláctica,
la Comandante de la Expedición Amarte.
Salgo a buscarte en los pliegues de mi cama
y está tan vivo
mi abdomen esta tarde,
que a los valles de mi espalda
no le quedan sino esperas encendidas.
Me palpo, me huelo, te confirmo.
Hay una imagen de tus brazos, aferrándome,
otra de tus ojos capturándome,
y una de tus huecos, ahuecándome.
Al hundirme en cuevas tan sabrosas:
soy cavernaria de tus cavernas,
profunda de tus profundidades.
Subterránea de vos, tu suburbana,
tu pobladora febril, tu buceadora.
Soy aquella niña trepada al mandarino,
o haciendo tiempo en el Puerto de Olivos,
en plena burla, no sólo de los años,
sino de las esquinas excesivas
que aún no nos reunían.
La de la audacia tenaz,
la que pretende, sin dar más vueltas ya,
ser tu último amor.
Te ofrendo la alegría de mis piernas
y todas las sonrisas de mi pelvis.
Soy la habitante de tus hombros,
tu exploradora epitelial y subcutánea.
Tu navegante soy,
tu compinche subfluvial, intergaláctica,
la Comandante de la Expedición Amarte.
:: Un gran abrazo::
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