En aquel día de abril
en que la tarde nos llovía,
sentiste por vez primera
el calor de mis brazos
y te quedaste allí,
como con el alma adormecida,
tranquila, callada, yerta...mustia
y pude sentir el roce
de tus mejillas en mi espalda,
mis labios palidecieron
ante el hechizo de tus besos,
hiciste de mi piel un lienzo,
en el que plasmaste un poema antiguo
escrito en lenguas muertas
que reveló místicamente
el misterio arcano de tu esencia
Pero el tiempo pasa -ya sabes, las prisas-
Antes de lo acordado llega la despedida.
hoy, aún en la ausencia
de tu mirada y tu tacto
te sigo llamando mía,
porque aunque mis manos
ya no te saben
y sólo te miro
en la figura abstracta
de lo desconocido,
puedo percibirte
en la alegoría de los sueños
donde el miedo se hace inerte
y aquellas distancias
que parecen infinitas
se desvanecen ante el latir
de nuestros corazones.
Vuelves, sigo aquí.
Y en un letargo de siglos
intento expandir
los segundos en las horas
para llevarte conmigo
y acomodarnos
en el tiempo que no estás,
y así, con tu encanto,
poder transportarme
a aquel lugar imaginario,
en donde tu alma
conoció a la mía,
en donde un instante efímero
alcanzó la eternidad
en aquél día de abril
mientras de tarde, llovía
en que la tarde nos llovía,
sentiste por vez primera
el calor de mis brazos
y te quedaste allí,
como con el alma adormecida,
tranquila, callada, yerta...mustia
y pude sentir el roce
de tus mejillas en mi espalda,
mis labios palidecieron
ante el hechizo de tus besos,
hiciste de mi piel un lienzo,
en el que plasmaste un poema antiguo
escrito en lenguas muertas
que reveló místicamente
el misterio arcano de tu esencia
Pero el tiempo pasa -ya sabes, las prisas-
Antes de lo acordado llega la despedida.
hoy, aún en la ausencia
de tu mirada y tu tacto
te sigo llamando mía,
porque aunque mis manos
ya no te saben
y sólo te miro
en la figura abstracta
de lo desconocido,
puedo percibirte
en la alegoría de los sueños
donde el miedo se hace inerte
y aquellas distancias
que parecen infinitas
se desvanecen ante el latir
de nuestros corazones.
Vuelves, sigo aquí.
Y en un letargo de siglos
intento expandir
los segundos en las horas
para llevarte conmigo
y acomodarnos
en el tiempo que no estás,
y así, con tu encanto,
poder transportarme
a aquel lugar imaginario,
en donde tu alma
conoció a la mía,
en donde un instante efímero
alcanzó la eternidad
en aquél día de abril
mientras de tarde, llovía
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::Me emocionaron estos versos, con bellísimas y elocuentes metáforas, cargaditos de sentimiento. Gracias por escribirlos.
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