Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Búscame... y tímidamente un inquietante murmullo brotará de mi abismo, allí se dejará entrever, como un jirón tenebroso desde un rostro dormido, subiendo los más oscuros escalones hasta vos. Entiende ¡por favor!, mi corazón plegó sus alas sobre el hombro de tu aliento.
BÚSCAME, Yo estoy contigo
Búscame en la luna roja
no sé cómo ni cuándo
pero búscame.
Búscame ya que es fácil encontrarme,
siempre estoy en el color del ocaso,
en el dorado castaño del otoño.
Búscame, en las mañanas tibias
con olor a durazno.
Búscame en el llanto de algún niño
con sabor a cerezas.
Búscame en tus ojos
que como dos ciervos de luz
habitan paciendo
en las praderas de mi alma,
junto a un río alargado
rodeado de ramas
cuyas hojas son espejos
del paisaje infinito
que en ellas se refleja.
Búscame...
Sólo con buscarme, sólo una vez
verás que mi dolido poema
franquea tu puerta y escucha.
Búscame, regálame tu voz
como un haz sonoro de colores dispersos
que hoy desatas y unes
huyentes matices que simultáneamente,
sin cesar, se transforman y entretejen
en una trama de tonos futuros.
Y si no me ves o acaso no me encuentras
sólo cierra los ojos y busca en tu corazón
huele el aire y espera, allí estaré...
Sergio
¿Cómo vencer el destino que limita tu mística presencia?, y no sentir la congoja que implica ese castigo... cuando tu figura es el arquetipo de mi exilio.
No he derrotado el tiempo, a la inversa, el tiempo me ha vencido.
El tiempo y tu distancia, reinos de heladas cavernas, socavadas en piedra, nocturnas galerías donde gotea un corazón cuyo latido apenas irisa las tinieblas.
BÚSCAME, Yo estoy contigo
Búscame en la luna roja
no sé cómo ni cuándo
pero búscame.
Búscame ya que es fácil encontrarme,
siempre estoy en el color del ocaso,
en el dorado castaño del otoño.
Búscame, en las mañanas tibias
con olor a durazno.
Búscame en el llanto de algún niño
con sabor a cerezas.
Búscame en tus ojos
que como dos ciervos de luz
habitan paciendo
en las praderas de mi alma,
junto a un río alargado
rodeado de ramas
cuyas hojas son espejos
del paisaje infinito
que en ellas se refleja.
Búscame...
Sólo con buscarme, sólo una vez
verás que mi dolido poema
franquea tu puerta y escucha.
Búscame, regálame tu voz
como un haz sonoro de colores dispersos
que hoy desatas y unes
huyentes matices que simultáneamente,
sin cesar, se transforman y entretejen
en una trama de tonos futuros.
Y si no me ves o acaso no me encuentras
sólo cierra los ojos y busca en tu corazón
huele el aire y espera, allí estaré...
siempre
buscándote
.Sergio
¿Cómo vencer el destino que limita tu mística presencia?, y no sentir la congoja que implica ese castigo... cuando tu figura es el arquetipo de mi exilio.
No he derrotado el tiempo, a la inversa, el tiempo me ha vencido.
El tiempo y tu distancia, reinos de heladas cavernas, socavadas en piedra, nocturnas galerías donde gotea un corazón cuyo latido apenas irisa las tinieblas.