carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su corazón se aceleró
como bestia que huye sin reposo.
Quedó con músculos tensos y crispados.
Deshabitó su rincón de ortigas, sin regreso.
Habían minado esa noche
un tramo de su mundo;
le quedó la tristeza
por miseria;
el desamparo por pan
e incertidumbre.
La situación se repetió cada semana.
Bombardeaban la luna por las noches.
Una inyección de amino excitatorio
visitó la amígdala central de su bohío
y en paredes de yaguas neuronales
se hundió el aprendizaje subversivo.
El miedo se desangró
como axón disparatado
y le dio muerte;
apenas lo sostuvo un suspiro.
Reventó su úlcera gástrica.
Lo mataron desde el centro de sus núcleos.
08-02-1989 / De «El Libro de la guerra»
http://carloslopezdzur.blogspot.com/
como bestia que huye sin reposo.
Quedó con músculos tensos y crispados.
Deshabitó su rincón de ortigas, sin regreso.
Habían minado esa noche
un tramo de su mundo;
le quedó la tristeza
por miseria;
el desamparo por pan
e incertidumbre.
La situación se repetió cada semana.
Bombardeaban la luna por las noches.
Una inyección de amino excitatorio
visitó la amígdala central de su bohío
y en paredes de yaguas neuronales
se hundió el aprendizaje subversivo.
El miedo se desangró
como axón disparatado
y le dio muerte;
apenas lo sostuvo un suspiro.
Reventó su úlcera gástrica.
Lo mataron desde el centro de sus núcleos.
08-02-1989 / De «El Libro de la guerra»
http://carloslopezdzur.blogspot.com/