Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Han pasado los meses
y ya de regreso, juntos estamos
devueltos en el ciclo del abrazo.
Aúnque a decir verdad
nunca nos hemos separado.
Yo te llevé conmigo
como una piel o como una culpa
porque vos eras los pies que me llevaron
y la almohada que mi sueño
acunó con sus burbujas.
¿Recordás lo pasado,
como yo lo recuerdo?
¿Revivís lo vivido, como yo lo revivo?
Cuando a cambio de tus besos
yo te brillaba los ojos
con frases incitantes
desplegaba tu risa
con el chiste oportuno.
Fuí pañuelo de tu llanto
trovador de tu ventana.
Loco de tu alegría,
juguete infantil
de tu niñéz madura.
Te pagué casi todo
lo que me diste y lo que fuiste,
lo que sos, lo que serás.
Hoy sólo te debo
esta cuota extraordinaria.
A cambio de tu risa
a cambio de tus besos
de todo lo que fuiste;
Me pediste un poema.
-Un poema donde quiero
ser la musa -me decías,
la musa de tus manos inspiradas.
-Quiero verme en un verso
tal cual como he sido,
pasar por tu pensamiento,
navegar en la tinta.
Sonreír desde la blanca
dimensión del papel.
-¿Me harás un poema?
Una canción, un retrato
tal cual como he sido.
Tu sueño se ha cumplido
muchacha enamorada.
Te he escrito el poema
el que vos me pediste
el que yo con fervor estudiaba.
El que ambos quisimos.
Si supieras cuanto me ha costado
anduve tantos mundos
buscando comenzarlo.
Aprendí cien idiomas
para encontrar
la palabra más grande,
la frase justa, el sonido exacto.
Fuí a todas las exposiciones,
visité escuelas
y museos de bellas artes.
Me metí en los buzones
de cartas amorosas
y anduve por los libros
juntando letras sueltas.
Leí los sagrados escritos
de mil religiones,
lo que dice en los baños´
los diez mandamientos,
las veinte verdades,
El Kamasutra y El Capital también.
Después con los zapatos rotos
con la barba crecida
por meses de bohemia
y los ojos constelados
de leer estrellas,
sin pintar tu retrato,
sin hacer el poema,
sin cumplir la promesa.
Para hacer tu poema
he deshechado todo eso.
Ni papel, ni un carbón siquiera
ni lápices o pinceles inspirados.
Me puse a recorrer tu pelo
hebra por hebra.
En el hueco anheloso de mi mano
recorrí tus formas, tus detalles
hasta encontrar el tono justo de tu piel.
Poco me costó tu boca
y otras partes sensibles de tu ser
que ya me conocía de memoria.
Y después en maestras pinceladas
la suavidad inquietante de tu cuerpo.
Así te hice el poema.
Un poema cortito.
Un poema muy largo.
Vacío y hueco como un discurso,
expresivo y cálido
como una putiada.
Mas feo que un represor.
Mas bello que la Gioconda.
Un poema cortito.
Un poema muy largo.
Un poema que dice,
solamente.....!Te quiero¡
y ya de regreso, juntos estamos
devueltos en el ciclo del abrazo.
Aúnque a decir verdad
nunca nos hemos separado.
Yo te llevé conmigo
como una piel o como una culpa
porque vos eras los pies que me llevaron
y la almohada que mi sueño
acunó con sus burbujas.
¿Recordás lo pasado,
como yo lo recuerdo?
¿Revivís lo vivido, como yo lo revivo?
Cuando a cambio de tus besos
yo te brillaba los ojos
con frases incitantes
desplegaba tu risa
con el chiste oportuno.
Fuí pañuelo de tu llanto
trovador de tu ventana.
Loco de tu alegría,
juguete infantil
de tu niñéz madura.
Te pagué casi todo
lo que me diste y lo que fuiste,
lo que sos, lo que serás.
Hoy sólo te debo
esta cuota extraordinaria.
A cambio de tu risa
a cambio de tus besos
de todo lo que fuiste;
Me pediste un poema.
-Un poema donde quiero
ser la musa -me decías,
la musa de tus manos inspiradas.
-Quiero verme en un verso
tal cual como he sido,
pasar por tu pensamiento,
navegar en la tinta.
Sonreír desde la blanca
dimensión del papel.
-¿Me harás un poema?
Una canción, un retrato
tal cual como he sido.
Tu sueño se ha cumplido
muchacha enamorada.
Te he escrito el poema
el que vos me pediste
el que yo con fervor estudiaba.
El que ambos quisimos.
Si supieras cuanto me ha costado
anduve tantos mundos
buscando comenzarlo.
Aprendí cien idiomas
para encontrar
la palabra más grande,
la frase justa, el sonido exacto.
Fuí a todas las exposiciones,
visité escuelas
y museos de bellas artes.
Me metí en los buzones
de cartas amorosas
y anduve por los libros
juntando letras sueltas.
Leí los sagrados escritos
de mil religiones,
lo que dice en los baños´
los diez mandamientos,
las veinte verdades,
El Kamasutra y El Capital también.
Después con los zapatos rotos
con la barba crecida
por meses de bohemia
y los ojos constelados
de leer estrellas,
sin pintar tu retrato,
sin hacer el poema,
sin cumplir la promesa.
Para hacer tu poema
he deshechado todo eso.
Ni papel, ni un carbón siquiera
ni lápices o pinceles inspirados.
Me puse a recorrer tu pelo
hebra por hebra.
En el hueco anheloso de mi mano
recorrí tus formas, tus detalles
hasta encontrar el tono justo de tu piel.
Poco me costó tu boca
y otras partes sensibles de tu ser
que ya me conocía de memoria.
Y después en maestras pinceladas
la suavidad inquietante de tu cuerpo.
Así te hice el poema.
Un poema cortito.
Un poema muy largo.
Vacío y hueco como un discurso,
expresivo y cálido
como una putiada.
Mas feo que un represor.
Mas bello que la Gioconda.
Un poema cortito.
Un poema muy largo.
Un poema que dice,
solamente.....!Te quiero¡
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